Proposición No de Ley para promover la reforma del Reglamento del Congreso. Los posibles cambios.
- Escrito por Odón Elorza
- Publicado en Iniciativas parlamentarias
A LA MESA DEL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS.
El Grupo Parlamentario Socialista, de conformidad con los artículos 193 y siguientes del Reglamento de la Cámara, presenta la siguiente PROPOSICIÓN NO DE LEY sobre la reforma del Reglamento del Congreso, para su debate en la Comisión de Calidad Democrática.
Congreso de los Diputados, 2 de abril de 2020.
EL DIPUTADO
ODÓN ELORZA GONZÁLEZ
PORTAVOZ DEL GRUPO PARLAMENTARIO SOCIALISTA 35-bgf
EXPOSICION DE MOTIVOS:
La respuesta al déficit de representación que arrastra el sistema democrático en medio de la desconfianza de la ciudadanía o a las amenazas que representan los populismos y los nostálgicos de modelos de sociedad autoritarios no puede ser otra que llenar de más democracia la vida parlamentaria.
Pero, además, las consecuencias que deja en España la dramática crisis del coronavirus, en su dimensión sanitaria, social y económica, va a exigir la puesta en marcha de una dinámica parlamentaria nueva en la que prime la búsqueda de grandes acuerdos entre los Grupos que hagan posible el fortalecimiento de los pilares del Estado de Bienestar, la reconstrucción de nuestra economía y la defensa de lo público.
Todo ello requiere dotarse de un Reglamento del Congreso que perfeccione los mecanismos de la democracia representativa, innove los procedimientos de deliberación y elaboración legislativa, dé respuestas eficientes a los complejos problemas de la globalización y haga posible una mayor relación entre los representantes políticos y los electores, la sociedad civil y sus organizaciones en los procesos de toma de decisiones.
Desde hace años, pero de modo más patente tras la explosión de la crisis económico-financiera y con la avalancha de casos de corrupción, indicadores como el barómetro del CIS y estudios de entidades y organizaciones independientes que trabajan en favor de la regeneración de la vida pública, coinciden en destacar la desafección y pérdida de confianza ciudadana en los políticos, los partidos y las instituciones. En la actualidad, la democracia representativa ya no se entiende como una simple delegación de voto de los electores en los representantes elegidos cada cuatro años.
En este escenario, el actual Reglamento del Congreso se ha quedado obsoleto y no es el instrumento adecuado para hacer frente a los nuevos desafíos del parlamentarismo ni recoge las potencialidades de las tecnologías de la comunicación ni responde a las demandas de una democracia de más calidad en el siglo XXI. Tampoco ayuda a la recuperación del prestigio perdido las situaciones de parálisis y de confrontación política habituales en el Congreso.
La reforma del Reglamento significa cambiar el funcionamiento del Congreso y forma parte del objetivo de avanzar en la regeneración democrática del sistema institucional en España.
El nuevo Reglamento tiene que servir para contar con un Congreso menos rígido, dotado de mayor agilidad en los debates y dinamismo en el tratamiento de la actualidad, que garantice la calidad y el rigor de la producción legislativa, útil para el ejercicio de rendición de cuentas del Gobierno y de otros organismos del Estado. Un Congreso abierto a la participación, deliberación e interacción con la ciudadanía y los agentes sociales, transparente en sus actuaciones y usuario de buenas prácticas. En definitiva, un Congreso comprometido con un modelo de Parlamento Abierto.
El Reglamento del Congreso fue aprobado en 1982, y desde entonces solo se ha reformado para aspectos muy puntuales. La espera de una reforma integral se hace larga pero para abordar esta actuación no se parte de cero. A lo largo de los últimos años han sido numerosas las organizaciones, entidades y expertos que han reflexionado sobre las carencias de nuestro sistema parlamentario, analizando de modo contrastado el funcionamiento y el papel del Congreso y del Senado, y presentado alternativas y documentos de gran altura para contribuir a sentar las bases de un nuevo modelo parlamentario.
Basándose en estos trabajos, en parte realizados, en un plazo breve los letrados de la Cámara podrían aportar a la Comisión de Reglamento y a la Ponencia que se constituya, un Documento como punto de partida que recoja las bases sobre las que consensuar la imprescindible reforma del Reglamento del Congreso. Pero desde un primer momento, debiera iniciarse a su vez un proceso de comparecencias en la Comisión de Reglamento de aquellas organizaciones y expertos que puedan enriquecer el debate previo, aportando sus criterios.
A modo de ejemplo, la reforma puede plantear la incorporación de nuevas disposiciones sobre las siguientes materias, entre otras: la ampliación del calendario de sesiones; la regulación de reuniones y debates telemáticos; ampliar la declaración de bienes y actividades de los parlamentarios para controlar posibles conflictos de intereses; un Código Ético sobre conductas y buenas prácticas parlamentarios así como la regulación de los lobbies; régimen retributivo, recursos de apoyo al trabajo de la Cámara y de los Diputados así como la redefinición de la autonomía y funciones de cada diputado; el perfeccionamiento de los actuales mecanismos para la rendición de cuentas y el control parlamentario sobre la gestión del Gobierno y de diversos organismos reguladores vinculados al Congreso; utilización de las tics (en especial la nueva página web del Congreso) y de otras metodologías como herramientas para favorecer la participación de la sociedad; la inclusión de la huella legislativa sobre la trazabilidad de las leyes, la evaluación e impacto regulatorio de las leyes; la creación de una oficina de participación y atención ciudadana; las audiencias y comparecencias de organizaciones de la sociedad civil y expertos para que participen en la tramitación legislativa; la transparencia informativa, las agendas públicas y la accesibilidad a toda la información sobre los trabajos, debates y acuerdos del Congreso; el papel de las oficinas parlamentarias de proximidad; la incorporación al Reglamento de cuestiones que hasta ahora vienen regulados por otras fuentes - como acuerdos de la Mesa o resoluciones de la Presidencia -, lo que redundará en un importante incremento de la seguridad jurídica, etc.
En conclusión, el reto consiste en innovar las reglas para adecuarlas a la realidad social del siglo XXI reformando un Parlamento que profundice y perfeccione la democracia representativa, y reconstruya un espacio democrático para la participación mediante la escucha, la deliberación, el consenso y la integración de las demandas ciudadanas. En una sociedad frágil y llena de incertidumbres ante las crisis que nos amenazan y los problemas de la globalización a los que Las Cortes Generales deben dar respuesta.
Por todo ello, el Grupo Parlamentario Socialista presenta la siguiente:
PROPOSICIÓN NO DE LEY:
“El Congreso de los Diputados acuerda:
1. Manifestar que para avanzar en la regeneración democrática es necesario proceder, con celeridad y desde el consenso, a una reforma del Reglamento del Congreso que ayude a mejorar su funcionamiento, hacer más eficiente su tarea legislativa, atender las demandas de la sociedad sobre el cumplimiento de los principios de transparencia, deliberación, participación, control del gobierno y rendición de cuentas, y aprovechar las potencialidades que ofrecen las nuevas tecnologías al Congreso.
2. Trabajar en favor de un modelo de Parlamento Abierto que promueva un Congreso conectado con las preocupaciones de la calle, abierto a la relación con la ciudadanía y la sociedad civil organizada para hacerse merecedor de su respeto y confianza, y que responda a los problemas del país y a los desafíos globales que tiene España como parte de la humanidad”.