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2015: la difícil gobernabilidad de las instituciones.

No quiero ser agorero pero es lo que se va a producir en España, en sus distintos niveles institucionales, si se cumplen los escenarios que adelantan las encuestas.

La larga lista de decisiones injustas para hacer frente a la crisis, la falta de un reparto equilibrado de los sacrificios y los casos de corrupción - ni atajados ni castigados a tiempo desde los partidos de gobierno - desataron la protesta social, luego la desafección ciudadana hacia las instituciones y, como consecuencia, han provocado el voto de la ira acumulada como forma democrática de castigo a los responsables de sus problemas vitales.

En medio de una encarnizada batalla electoral de todos contra todos, no veo que la gobernabilidad de las Ciudades, Comunidades Autónomas y de España se pueda garantizar, salvo por pactos que parecen imposibles al día de hoy. Lo grave es que, en una situación de grave crisis del sistema político y económico, nos encontramos con el desprestigio y la desconfianza hacia la cultura del pacto, la ruptura de los puentes entre los partidos y una debilidad importante del consenso constitucional, aunque alguno no lo quiera reconocer.

El pasado 2014 ha sido un año perdido para la causa de la recuperación de la confianza ciudadana en las instituciones porque el Gobierno, como máximo responsable de abordar la regeneración democrática, ha carecido de voluntad política y desaprovechado la mayoría absoluta del PP. La ha utilizado con prepotencia para evitar el control del Parlamento y burlarse de la división de poderes en vez de para sanear el sistema, reformando 12 leyes decisivas para atacar la corrupción y aportar transparencia y participación a la democracia. Sin olvidar que 2014 ha servido para que avanzaran la precariedad laboral, la desigualdad y la pobreza.

En este fuego cruzado nadie parece buscar alguna base de entendimiento. Y no pienso sólo en crear las condiciones para hacer posible la imprescindible reforma constitucional; un objetivo que el PSOE no ha sacado a la calle para hacer pedagogía de su importancia decisiva en la profundización de la calidad de la democracia, la actualización federal de la estructura territorial y en una nueva condición de garante de los derechos sociales básicos.

Por el contrario, los partidos están en la pura captación del apoyo electoral y más tras la aparición de Podemos, cuyo discurso para ganar alimenta el voto de la ira, la ruptura del sistema y la confrontación con la UE. Se constata un panorama complejo en el que la obtención de una mayoría absoluta será un milagro y la formación de gobiernos en las ciudades de Madrid, Barcelona, Sevilla, Valencia, etc, o en territorios como Cataluña, Madrid, Andalucía, Valencia, Extremadura, Galicia e incluso Euskadi -a futuro-, resultará problemático y su existencia se me antoja muy inestable. Sin olvidar que algún gobierno actual corre riesgo de disolución anticipada y ello puede abrir más heridas.

Tendrán que ser gobiernos muy plurales, suma de más de dos fuerzas, nacidos como un mal menor pero desde una profunda desconfianza entre ellos. Conozco la dificultad por experiencia de 20 años en San Sebastián. Y de cara a la formación del Gobierno del Estado puede esperarse lo mismo, aunque serán las inercias electorales y de pactos tras los resultados de mayo las que permitan ver algo de luz sobre su configuración, inestable en todo caso.

En su guión, Podemos promete la luna y basa su relato en la descalificación de la casta, incluida IU, con un programa cambiante y ambiguo, sin ideología clara como no puede ser de otra forma cuando se anuncia como un proyecto híbrido, idealista y utópico, entre el modelo bolivariano, el de la socialdemocracia nórdica y el radical sureño de Syriza. Pero su fuerza sólo depende de mantener el voto de la ira.

El PP parece no tener con quien sumar porque, además, los de Rosa Díez están en baja. Sus bazas son las de vender la pretendida recuperación económica, algunas bajadas de impuestos en 2015, operaciones de maquillaje regeneracionista de última hora y propagar el miedo frente a Podemos para movilizar el voto cabreado de derechas. Rajoy no sólo no será capaz de auto-sacrificarse para propiciar un inteligente paso de Soraya Sáenz de Santamaría a la Moncloa en febrero, sino que además tendrá que librar una guerra fea con Esperanza Aguirre que quiere volver a ser Alcaldesa. ¡Qué desverguenza!

Los socialistas escalamos montañas y nos colgamos en el vacío, ante el vértigo de los propios, como demostración de audacia mediática. Pero nos cuesta subir en las encuestas por un problema de credibilidad, más allá de los esfuerzos de Pedro Sanchez, su oposición radical a Rajoy y sus compromisos con la transparencia y contra la corrupción.

La dificultad estriba en enganchar con un relato propio que ilusione y sea creíble. Difícil porque el achique de espacios de Podemos, nuestra política frente a la crisis con Zapatero y el caso de los ERE limitan el alcance de tanto esfuerzo. Si bien es cierto que la respuesta laudatoria al mensaje navideño del rey me pareció un error. De ahí mi insistencia, desde hace meses, en la idea de haber presentado una moción de censura en el Congreso contra Rajoy, como auténtica prueba de fuego de la capacidad de fondo del Secretario General y de la madurez del proyecto alternativo de los socialistas para salir de la crisis respecto al del PP. Se va a perder esa oportunidad y no veo razones políticas que lo justifiquen. Por cierto, que no deja de ser llamativo que yo confíe en Pedro Sánchez mucho más que algún circulo de poder interno.

Lo cierto es que el PSOE tiene a un tercio de sus votantes en las Genérales de 2011 entre una posición de enfado y de ira. De ahí la imperiosa necesidad de demostrar, en un clima de tanta excitación, que es posible un vía intermedia entre la propuesta insurreccional a un sistema democrático imperfecto con un programa económico ideal pero no cuantificable y las políticas de austeridad y recortes ya sufridas impuestas por Merkel, el FMI y los mercados especulativos.

¿Es posible esa vía sin caer en el puro pragmatismo? ¿Puede el PSOE lograr convencer de un modelo de Estado de Bienestar que resulte sostenible y de un modelo radical de Estado de Derecho sin dejar ni un resquicio a la idea de la gran coalición? Ese abrazo del oso es el centro de la estrategia que seguirá lanzando la derecha política, mediática, económica y financiera con una presión creciente; y convendría no olvidar el peso de la opinión de quienes ocupan puestos en los altares del partido socialista.

Odón Elorza

Diputado Socialista por Gipuzkoa

2 de enero de 2015. Publicado en Infolibre.es

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La importancia de un relato político creíble.

Podemos tiene su relato centrado en "la lucha contra la casta política que ha llevado al país a esta situación" y el PP en "la recuperación económica de una España hundida por los socialistas". Son claros e identificables. No entraré en más consideraciones.

¿Pero cuál es el relato del PSOE? ¿Qué capacidad de convicción tiene si gobernó hasta hace tres años? En la etapa de Rubalcaba insistí en la importancia de que el PSOE se dotara de un renovado relato político que fuera creíble y despertara confianza. Pero no fue posible; había demasiadas dudas y demasiados condicionantes personales.

Cuando existe una crisis de marca y se arrastra una hipoteca que lastra la credibilidad al poner en evidencia algunas incoherencias, el cambio de liderazgo en unas primarias, la rotundidad en el papel de oposición y formular propuestas de regeneración son condiciones necesarias pero no suficientes.

No hay que olvidar que el apoyo a Podemos se extiende, incluso de manera sorprendente en Euskadi, porque empieza a resultar un voto útil y porque los acontecimientos le favorecen para mantenerse en la cresta de la ola y dejarse llevar.

Buena parte del electorado está muy cabreado y quiere castigar a los responsables de su situación de paro o de explotación laboral o de la de miembros de su familia, de su desahucio, de los casos de corrupción, de la pérdida de valores éticos en la política, de la mierda que aflora cada día o del crecimiento de la desigualdad. Esa ciudadanía quiere convertir su voto en el mejor castigo a quienes han gobernado, incluso haciendo tabla rasa de notables mejoras conseguidas pero ya perdidas o amenazadas por Rajoy y el PP. Es el voto de la ira, de la venganza democrática en las urnas y también de la ilusión en un proyecto que, aunque cada día resulta más confuso, ofrece otra forma de hacer política.

¿Y cómo afrontar desde el PSOE está marea que amenaza con llevarnos por delante como un tsunami? Lo explicaba en un reciente artículo con detalle ( ver en este blog SoScialistas!). Todos los nuevos líderes, desde Iglesias a Sánchez, tienen un pasado con actitudes y posiciones que guardan, o no, coherencia con los males que nos afectan y con las soluciones que ahora se intenta ofrecer. Nadie viene de la oscuridad ni está virgen.

Por eso era obligado para el PSOE en 2012 empezar con una explicación de cómo se llegó a esta crisis. Y con el reconocimiento de que nos equivocamos al no reforzar una democracia que permitiese la división efectiva de poderes, el control del gobierno por el Parlamento, los procesos de participación ciudadana y la lucha contra la corrupción; lo mismo que nos equivocamos al no acertar con unas políticas económicas y fiscales al servicio del interés general o al no controlar el sistema financiero. Sin este ejercicio será imposible pasar página y volver a empezar con un cierto crédito.

El relato del PSOE ha de centrarse en un nuevo contrato de compromisos con la ciudadanía y desembocar en la construcción de una alternativa democrática y económica frente al modelo de la derecha para salir de la crisis, repartiendo los sacrificios con justicia. Esa alternativa ha de ser consecuencia de un proceso de participación de entidades, colectivos y ciudadanía.

Para que sea creíble, el PSOE debe evitar hablar sólo de escenarios optimistas para apagar ansiedades colectivas como si todo fuera posible, alejarse de actitudes impostadas y de promesas de difícil cumplimiento. Algunos creen que el sentido de responsabilidad, la experiencia de gobierno y el respeto a las reglas de la razón de Estado para que los mercados no nos boicoteen, serán finalmente valoradas por los ciudadanos y marcan la diferencia con "una cuadrilla de bolivarianos provenientes, en buena parte, de las trastiendas de los partidos de la casta situados a la izquierda". Pero se equivocan; es un mal cálculo electoral y esas "ventajas", ni son tales ni ayudarán al PSOE a sumar apoyos.

Además, si aplaudimos un discurso real navideño (ver en el blog "Las ausencias en el mensaje real") que ignora un modelo de sociedad más igualitario y se apoya en obviedades, sin ninguna referencia al fraude fiscal, a la corrupción empresarial o a la actitud de los patriotas de barro -aunque sean deportistas de élite, cantantes o banqueros-, confundiremos a la ciudadanía y anularemos nuestro relato.

Es imprescindible concretar nuestra reforma constitucional federal, así como las reformas fiscal y laboral o explicar cómo vamos a garantizar las pensiones y los derechos básicos en un Estado del Bienestar mediante una nueva reforma del artículo 135 de la C.E. Y hemos de insistir en ello, mejor que ofrecer un pesado libro de recetas en el que todo es posible y en el que no aparece un capítulo de sacrificios y valores ciudadanos. Existe el riesgo de que el esfuerzo de dar respuesta diaria a Rajoy, consistente en ofrecer "un huevo duro más", nos ahogue en la melancolía.

Odón Elorza

Diputado Socialista por Gipuzkoa

Publicado en Publicoscopia el 28 de diciembre de 2014

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Por qué no me gustó el mensaje del rey. Cinco razones.

"Puedo reconocer avances notables en algunas expresiones felices y sentidas del rey. Pero insuficientes para sumarme a un aplauso cortesano de compromiso y por razón de Estado. Mi alma rebelde, el corazón transfronterizo en una España plurinacional y la razón socialista frente a la crisis siguen siendo, una Navidad más, republicanos y, a la vez, perfectamente leales a los intereses ciudadanos".

 

El mensaje real de esta Navidad me ha resultado insuficiente por la ausencia de referencias a cuestiones que me parecían obligadas. Porque vivimos un tiempo muy duro para la ciudadanía y el País por la crisis económico-financiera, la de las instituciones políticas y la pérdida de importantes valores cívicos.

Me ha extrañado, pero sólo en parte, la "bondad" de algunos análisis y valoraciones de portavoces de los grandes partidos estatales. Y no se trataba de poner nota a la persona del nuevo rey sino de esperar de la Jefatura del Estado - una institución con buenos asesores y politólogos - un discurso valiente e innovador que planteara posiciones realmente conectadas con la defensa del interés público al que él aludía.

Decir lo previsible sin cometer errores, referirse a lo políticamente correcto de acuerdo con un análisis que sobrevoló los graves problemas que atraviesa un País con los consensos rotos, denunciar con rotundidad la corrupción de la política - pero sin citar la corrupción privada y empresarial - no es suficiente. Las palabras se me quedaron cortas.

Los motivos de mi posición crítica al mensaje real parten de la ausencia de referencias a las siguientes cinco grandes cuestiones :

- los graves desequilibrios de la economía, consecuencia de una política neoliberal de recortes que ha provocado la debilidad del Estado del Bienestar, el incremento de la desigualdad y la mayor concentración de la riqueza;

- el fraude y la elusión fiscal tan extendidos en los sectores más poderosos, dado que no será posible sacar adelante España sin una reforma fiscal, el patriotismo cívico y la lealtad fiscal ciudadana y empresarial;

- la reflexión sobre un reparto más justo de los sacrificios necesarios para afrontar la crisis y superarla desde principios de solidaridad real;

- la demanda de un nuevo y amplio consenso constitucional - por muy diferentes razones sociales, territoriales, democráticas,..- como fórmula de referencia más "suave" que la deseable cita directa sobre la urgencia de una reforma de la Constitución;

- el exilio forzoso de cientos de miles de jóvenes repartidos por un mundo global sin que nadie les haya explicado cómo llegamos a esta situación.

¿Es acaso una barbaridad pedir lo anterior a la casa real? Si fuera así, ¿cómo entonces puede hablar el rey de "una democracia consolidada" y de "valores cívicos"? ¿En qué las tradujo?

No esperaba que Felipe VI citara el caso de su hermana; no era plato fácil. Pero si creo que, dos días antes, Zarzuela debiera haber emitido una nota considerando oportuna la renuncia de la infanta Cristina a la línea sucesoria del trono para el caso de que no se hubiera pactado una renuncia de parte.

No es admisible que lo que sea de aplicación a los políticos - computar el auto de apertura de juicio oral como momento procesal que los partidos tienen para la renuncia al cargo público - no valga para la familia real.

Reconozco avances notables en algunas expresiones felices y sentidas del rey. Pero insuficientes para sumarme a un aplauso cortesano de compromiso y por razón de Estado.

Mi alma rebelde, el corazón transfronterizo en una España plurinacional y la razón socialista frente a la crisis siguen siendo, una Navidad más, republicanos y, a la vez, perfectamente leales a los intereses ciudadanos.

 

Odón Elorza

Diputado Socialista por Gipuzkoa

Publicado en infolibre.es el 25 de diciembre de 2014

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Moción proponiendo un Plan de Medidas para la regeneración de la democracia.

Con fecha 6 de nov. de 2012 presenté a Alfredo P. Rubalcaba y a la dirección del Grupo Parlamentario Socialista la siguiente Moción para su registro y debate en el Pleno del Congreso. Pero no la "autorizaron" y, por tanto, no se tramitó.

 

El Grupo Parlamentario Socialista se dirige a esa Mesa para, al amparo del artículo 148.2 del vigente Reglamento del Congreso de los Diputados, presentar la siguiente Moción consecuencia de Interpelación Urgente relativa a las Medidas a adoptar para regenerar la política y mejorar la calidad de la democracia.

                                                          EXPOSICIÓN DE MOTIVOS:

 

Al día de hoy el Gobierno del Presidente Rajoy y la oposición parlamentaria no podemos ignorar la existencia de un elevado descontento de la ciudadanía hacia la política, unido a un descrédito de los políticos, partidos e instituciones. La sociedad española desconfía del sistema institucional por los vicios acumulados y por la forma en la que los representantes políticos, en diferentes ámbitos de responsabilidad y competencias, desempeñamos el papel que los electores nos han encomendado.

Desconfianza, en suma, con el papel que está haciendo la política frente a la crisis económica e indignación ciudadana por la falta total de equidad en el reparto de sacrificios a la hora de afrontar la crisis económica y financiera. Todo ello se produce en el marco de una democracia que ha perdido calidad y de unos poderes públicos mediatizados en sus decisiones por las condiciones que marca la Troika y las presiones de los mercados especulativos.

Una situación que empuja a la ciudadanía a la calle y que expresa el fracaso de la política y del Parlamento como depositario de la soberanía popular. Las manifestaciones de rechazo, iniciadas por el 15-M en la última etapa del gobierno socialista, han aumentado en el mandato del gobierno del Presidente Rajoy tras el triunfo el 20-N del Partido Popular. Y son consecuencia de la intensificación de las políticas de ajuste presupuestario y de los recortes sustanciales de derechos sociales y laborales que están en la base de esa irritación ciudadana.

La respuesta se viene reflejando en importantes protestas que se han desarrollado en los últimos meses en distintas ciudades españolas y especialmente en Madrid. Sin embargo, el Gobierno no propone medidas al Congreso, de acuerdo con la oposición, para regenerar la vida política con el objetivo de afrontar la crisis en mejores condiciones e impulsar una democracia más avanzada y de más calidad, acercando así el Parlamento a la ciudadanía. Y no lo hace porque es responsable de un rápido proceso de degradación de la democracia por los impedimentos que pone el PP, aprovechando su mayoría absoluta, a los mecanismos de control del Parlamento sobre el ejecutivo.

Esto se traduce en la falta de transparencia y de rendición de cuentas por el gobierno y en las escasas oportunidades de participación para la ciudadanía. La realidad es que se impiden comparecencias del Gobierno en el Congreso de los Diputados para rendir cuentas, explicar decisiones de trascendencia o debatir sobre las condiciones de los rescates; se suprime el debate sobre el estado de la nación; se dio apoyo inexplicable al juez Dívar; rechazan la creación de una Comisión de Investigación sobre la gestión de Bankia y el sistema financiero recapitalizado con dinero público; proponen la disolución del Tribunal Constitucional porque no les gusta la sentencia sobre Sortu; cambian el modelo de pluralismo, profesional e independiente de RTVE; se rechaza el diálogo con los Mineros incumpliendo sus compromisos electorales; aceptaron sólo tres enmiendas y sin contenido económico sobre las más de 3.000 presentadas por la oposición en el pasado debate del Presupuesto 2012; se incumplen buen número de compromisos electorales subiendo impuestos y recortando derechos sociales básicos; se actúa con prepotencia abusando de la tramitación de Decretos-Leyes como la Reforma Laboral; etc, etc.

Estas decisiones están vaciando peligrosamente de contenido a un Parlamento que, en estos momentos de convulsión, debería ser más que nunca el centro de la vida política.

Por otra parte, los nombramientos para los diferentes organismos del Estado se siguen realizando con criterios y cuotas partidistas que no garantizan la imparcialidad en las labores que tienen encomendadas. El último ejemplo es precisamente el criterio aplicado en el nombramiento de la presidencia de la CNMV.

Esta Cámara debe reflexionar sobre si las situaciones descritas no son un caldo de cultivo para los discursos populistas que persiguen deslegitimar la política, algo que el Gobierno no puede alimentar. Las mismas que han generado un amplio movimiento político ciudadano del que han surgido plataformas sociales que reclaman una democracia más real y representativa, cercana, avanzada y participativa.

Hemos de ser conscientes de que el déficit y las carencias democráticas vienen de atrás, que a lo largo de los años el sistema institucional ha venido acumulando desviaciones y errores y que la evolución de la sociedad y sus requerimientos no se han traducido en transformaciones del funcionamiento de nuestra democracia. Lo cierto es que resulta innegable el deterioro de la democracia como consecuencia de la corrupción, del distanciamiento de la política de la ciudadanía, de la incapacidad del Gobierno y del Parlamento de tomar decisiones con total libertad ante la crisis económica, del peso de la partitocracia y de la falta de nuevos cauces de control y participación de la ciudadanía en las decisiones. Y corremos el riesgo de que el hueco que van dejando las ideas democráticas se vea ocupado por ideas populistas y autoritarias.

Por eso, el PSOE entiende que es urgente devolver, con medidas concretas y desde el consenso, la dignidad a la política, abordando la revisión de normas y comportamientos, recuperando el principio de que la política ha de estar al servicio de la ciudadanía como una tarea cargada de ética y honestidad.

Regenerar la política significa actuar sobre el sistema institucional y el mundo de la política, proponiendo aquellas reformas legales que permitan conectar de nuevo a los políticos con la ciudadanía innovando los sistemas de elección, participación y representación, garantizando los procesos de seguimiento y control de las políticas del gobierno desarrolladas a lo largo de la legislatura, combatiendo con eficacia la corrupción, favoreciendo el funcionamiento independiente y eficiente de organismos reguladores y de control del ejecutivo, democratizando más el funcionamiento de los partidos y haciendo realidad la máxima transparencia de las administraciones públicas.

Por tanto, se impone una necesaria reflexión sobre nuestro modelo de democracia, surgida hace más de 30 años con todos los condicionantes y limitaciones del periodo de transición de la dictadura a la democracia en España. La tarea hoy es adecuarlo a los nuevos tiempos. Sin olvidar que los partidos políticos, acusados de estar anquilosados, han de ser actores fundamentales en el fortalecimiento de la democracia.

Por ello, tenemos que revitalizar su democracia interna, su forma de elegir sus candidatos, dotándonos de mecanismos que hagan de los Partidos organizaciones humanas más transparentes, abiertas a la sociedad, que sean percibidas por la ciudadanía como un instrumento eficiente para la organización de la convivencia y que ayuden a devolver la credibilidad a la política.

La crisis económica y política que padecemos representa una oportunidad para abordar cambios normativos, transformaciones de comportamientos y nuevas reglas políticas que refuercen la democracia. Hoy, más que nunca, necesitamos más y mejor democracia; esa es también la alternativa para combatir la crisis desde una gobernanza abierta que cuente con la implicación y complicidad de toda una sociedad que busca desesperadamente agarrarse a una esperanza de futuro. Y para ello debemos estar dispuestos a defender, incluso, la reforma de la Constitución.

Las razones expuestas llevan al Grupo Parlamentario Socialista a instar al gobierno la presentación de un Plan de Medidas sobre la regeneración democrática. Este proceso de debate en el Congreso entre los Grupos, deberá estar acompañado de la apertura de una metodología que garantice también el debate público y la participación de los movimientos sociales.

Por todo ello, como consecuencia de la Interpelación presentada anteriormente por este Grupo, se formula la siguiente          

MOCIÓN:

A. El Congreso de los Diputados insta al Gobierno a :

1. Presentar a la Cámara un Plan para la regeneración de la política y la mejora de la calidad de la democracia en España que contenga, entre otras, medidas dirigidas a:

- reforzar la democracia interna en el funcionamiento de la vida de los partidos, estableciendo el modelo de primarias para la designación de candidatos, haciendo obligatoria la publicación en la web de las vías de financiación, los estados financieros y cuentas generales de los partidos y sus fundaciones, los informes del Tribunal de Cuentas, la declaración de bienes, retribuciones y actividades de los cargos públicos, así como una memoria anual dando cuenta del grado de cumplimiento de las promesas electorales;

- establecer un sistema de elección no partidista para la designación de los miembros de los diferentes organismos del Estado, como el Tribunal de Constitucional, Tribunal de Cuentas, Comisión Nacional del Mercado de Valores, Banco de España, Consejo General del Poder Judicial, el Defensor del Pueblo, Consejo de Administración de la Corporación RTVE, Fiscal General del Estado, etc., de modo que se prime la capacidad y méritos en la elección y quede garantizada la independencia en la gestión de todos los organismos;

- impulsar una mayor participación directa de la ciudadanía en la política con el reforzamiento del papel de la Iniciativa Legislativa Popular, agilizando la tramitación de sus iniciativas y añadiendo mecanismos oportunos de intervención de la Comisión Promotora en las diferentes fases de la tramitación parlamentaria; incorporando, además, la iniciativa popular para convocar los referendos ciudadanos como nueva herramienta de participación democrática;

- eliminar deficiencias en el sistema para garantizar una “administración de cristal” en la que la prevención, control y denuncia de los casos de corrupción y la eliminación de cualquier práctica corrupta, resulten efectivas.

Para ello, se debe acertar al fijar los criterios de transparencia a seguir por las administraciones en la contratación y concesión de ayudas y favorecer el ejercicio pleno de todas sus facultades y de las actuaciones por parte de las instancias de control administrativo, como los Tribunales de Cuentas, asesoría jurídica e intervención, así como la tutela judicial sobre las administraciones.

2. Establecer, mediante un pacto con los Grupos Parlamentarios, los contenidos de la reforma de la administración local, tanto en lo que se refiere a las competencias, financiación y estructura política de los Ayuntamientos y al papel de las Diputaciones, como en la parte que garantice el pluralismo político y el funcionamiento de una democracia local más participativa.

3. Abordar una reforma electoral partiendo del informe del Consejo de Estado, que sustituya el actual sistema de listas cerradas y bloqueadas por listas desbloqueadas que permita mayor libertad de elección a los votantes y un aumento de legitimidad de los representantes, que permita la elección directa del alcalde por los ciudadanos, que mejore la proporcionalidad del sistema electoral sin causar un perjuicio grave a la gobernabilidad y que establezca una limitación de mandatos en el desempeño de cargos públicos e impida su acumulación.

4. Conseguir el mayor consenso posible con los Grupos parlamentarios durante la tramitación parlamentaria para que el “Proyecto de Ley de transparencia, acceso a la información pública y buen gobierno” se convierta en un instrumento clave para combatir la corrupción desarrollando sus efectos disuasorios y preventivos, así como para facilitar a la ciudadanía el acceso a las decisiones.

5. Aprobar un Código de Buen Gobierno, destinado a los propios miembros del gobierno así como a los integrantes de órganos de colaboración y altos cargos para el mejor desempeño de sus funciones, conforme a los principios éticos y de conducta, que incluya la publicación de la declaración de los bienes y actividades de los cargos públicos en un formato que favorezca la reutilización de los datos por parte de la sociedad civil.

6. Encargar a un Observatorio o entidad independiente la redacción de un informe público anual sobre la calidad de la democracia en España y los incumplimientos de sus obligaciones por parte de las diferentes administraciones y partidos, en especial en materia de transparencia y actuaciones sobre la corrupción, que incluya un "mapa de la corrupción". El informe será presentado ante el Congreso de los Diputados.

7. Adoptar medidas que fomenten una nueva forma de relación entre la Administración y la ciudadanía basada en la transparencia y orientada al establecimiento del llamado “Gobierno Abierto", garantizando el derecho de acceso a la información y la participación ciudadana como mecanismos de impulso de la democracia representativa, aprovechando las nuevas tecnologías para que todas las Administraciones Públicas den a conocer sus iniciativas y acciones a través de formatos de datos abiertos y reutilizables, permitan el acceso ciudadano a la información y reciban las valoraciones y propuestas ciudadanas como expresión de su participación en la formulación de las políticas.

8. Promover un gran Pacto nacional contra la corrupción entre gobierno, partidos, agentes sociales, instituciones y medios de comunicación para garantizar la aplicación efectiva de todas las medidas disponibles en la lucha por erradicar ese cáncer de la política.

B. El Congreso de los Diputados : 

9. Considera que el llamamiento recogido en la “Declaración sobre la transparencia parlamentaria” aprobada en septiembre de 2012 por más de 70 organizaciones de la sociedad civil de todo el mundo es una plataforma de trabajo muy valiosa para generar un mayor compromiso con la transparencia y la participación ciudadana en el trabajo parlamentario y se compromete a estudiar con atención sus propuestas.

10. Acuerda impulsar dentro de la Comisión de Reglamento, por los cauces reglamentariamente previstos, la creación de una Ponencia que elabore un informe sobre posibles reformas del Reglamento del Congreso con el fin de que el parlamento recupere un papel mas activo, propicie el acercamiento entre representantes y representados, refuerce su función legislativa y de control del ejecutivo, abra cauces a la participación de la sociedad civil con ocasión de los procesos legislativos y amplíe la autonomía de los Diputados.

En el Palacio del Congreso, Madrid a 6 de noviembre de 2012.

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