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Dignificar la política como tarea urgente.

"Se impone una reflexión sobre nuestro modelo de democracia, surgido hace más de 30 años con los condicionantes y limitaciones del periodo de transición de la dictadura a la democracia en España"

Arrastramos un grave problema de deterioro de la democracia en España que con la crisis encendió todas las alarmas. Y ni el Gobierno de Rajoy ni la oposición podemos ignorar la existencia de un elevado descontento de la ciudadanía hacia la política, unido a un descrédito de los políticos, partidos e instituciones. La sociedad española desconfía del sistema institucional por los vicios acumulados y se indigna con el papel de la política, incapaz de aplicar la equidad en el reparto de sacrificios a la hora de afrontar la crisis económica y financiera.

Vivimos en una democracia que ha perdido calidad y con unos poderes públicos mediatizados en sus decisiones por las exigencias y condiciones que marca la Troika y las presiones de los mercados especulativos. Una situación que empuja a la ciudadanía a la calle y que expresa el fracaso de la política y del Parlamento como depositario de la soberanía popular. Pero reconocido lo anterior, no es cierto que todos los políticos sean iguales y corruptos. No estoy dispuesto a aceptarlo, ni a guardar un silencio cómplice.

Las manifestaciones de rechazo que se iniciaron con el 15-M en la última etapa de Zapatero han aumentado con el gobierno del PP. Son una respuesta a la intensificación de las políticas de ajuste presupuestario, a los engaños, a los recortes sustanciales de derechos sociales y laborales y a una democracia limitada. Además, los desprecios y la prepotencia del PP está vaciando peligrosamente de contenido un Parlamento que, en estos momentos de convulsión, debería ser más que nunca el centro de la vida política.

Somos conscientes de que el déficit y las carencias de la democracia vienen de atrás, que a lo largo de los años el sistema institucional ha venido acumulando desviaciones y errores y que la evolución de la sociedad y sus requerimientos no se han traducido en transformaciones del funcionamiento de nuestra democracia ni del sistema económico. Es el caso de los nombramientos para ocupar responsabilidades en los altos organismos del Estado que se siguen realizando con criterios partidistas que no garantizan su independencia en las labores de control que tienen encomendadas. El último ejemplo es precisamente el tipo de nombramiento que ha hecho el PP para la presidencia de la Comisión Nacional del Mercado de Valores.

La corrupción no atajada, el distanciamiento entre política y ciudadanía, la incapacidad del Gobierno de cumplir sus compromisos electorales, el peso de la partitocracia y la ausencia de cauces de control y participación de la ciudadanía en las decisiones influyen cada día en el deterioro de la democracia. Así corremos el riesgo de que el hueco que van dejando las ideas democráticas se vaya ocupando por posiciones populistas y autoritarias.

Sin embargo, la derecha parece no ser consciente en este año de gobierno de una situación que requiere un pacto de Estado con medidas democratizadoras consensuadas en el Congreso para regenerar la vida política, afrontar la crisis con actitudes de diálogo e impulsar una democracia más avanzada y de más calidad. Y no lo hace porque no siente pasión por la democracia y aprovecha su mayoría absoluta para inutilizar los mecanismos de control del Parlamento sobre el ejecutivo. Esto se traduce en la falta de transparencia y de rendición de cuentas. Es, por tanto, el momento para que el PSOE acabe su travesía del desierto y tome la iniciativa.

La crisis económica y política que padecemos representa una oportunidad para abordar profundos cambios normativos -incluida la reforma Constitucional- y transformación de comportamientos que refuercen la democracia y aporten credibilidad a la política. Hoy, más que nunca, necesitamos más y mejor democracia; esa es también la alternativa para combatir la crisis desde una gobernanza abierta que busque la implicación y complicidad de toda una sociedad que necesita desesperadamente encontrar una esperanza de futuro.

Por tanto, se impone una reflexión sobre nuestro modelo de democracia, surgido hace más de 30 años con los condicionantes y limitaciones del periodo de transición de la dictadura a la democracia en España. Sin olvidar que los partidos políticos, hoy desprestigiados, han de ser actores fundamentales en el fortalecimiento de la democracia. De ahí la necesidad de revitalizar su democracia interna a la hora de elegir a dirigentes y candidatos a cargos públicos, así como hacer transparente su financiación y los sueldos de los políticos.

Se trata de conseguir que los partidos actúen como organizaciones cívicas transparentes y abiertas a la sociedad para que sean percibidas por la ciudadanía como un instrumento válido para la organización de la convivencia y la defensa del interés general.

Regenerar la política obliga a cambiar la forma de actuar proponiendo reformas legales sobre el sistema institucional y el mundo de la política, facilitar cauces de iniciativa popular en el Congreso, abrir una investigación sobre la mala gestión de Bankia y las Cajas, innovar el sistema electoral, impedir la acumulación de cargos y limitar los mandatos, combatir con eficacia y dureza la corrupción y potenciar el funcionamiento independiente y eficiente de organismos reguladores como el Tribunal de Cuentas para el mejor control del ejecutivo y de unas administraciones públicas que han de ser transparentes como el cristal.

Por todo lo anterior, es urgente devolver la dignidad a la política, recuperando el compromiso de que ha de estar al servicio de la ciudadanía como una tarea cargada de ética y de épica; especialmente para los socialistas.

 

Odón Elorza / Diputado Socialista por Gipuzkoa.

Publicado en El Diario Vasco el 26 de noviembre de 2012

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La trampa del Péndulo de Poder. Una reflexión crítica hacia la línea del PSOE.

Leyendo algunos comentarios en las redes sociales, no puedo evitar hacer unas breves consideraciones que no van, precisamente, en una dirección optimista sobre la fortaleza del PSOE sino realista, siempre en función de las encuestas sociológicas y los datos electorales. Y la última del CIS, en el punto referido a la opinión de la ciudadanía sobre los políticos, me ratifica. Porque los recientes resultados en Asturias y Andalucía no han significado la recuperación del voto socialista o el aumento de nuestra credibilidad ciudadana. Indican que hemos tocado suelo y que el PP empieza a acusar el desgaste porque ya no inspira confianza tras sus demostradas mentiras en campaña electoral.

Han transcurrido mas de 100 días del Gobierno Rajoy y la calidad de la democracia no mejora. Ni siquiera se salva la metodología prepotente del PP en la toma de decisiones, algo que tanto criticaba al ex-Presidente Zapatero. Además, el diálogo con la ciudadanía y la oposición brilla por su ausencia. De ahí mi insistencia al PS en acertar con un modelo de oposición democrática que combine dos frentes de acción política :

- De un lado, la labor como oposición útil y constructiva, con alternativas reales y pedagogía en la comunicación con la ciudadanía para controlar y dar respuesta a las decisiones del Gobierno de Rajoy. A la vez, se impone acercar a la calle el papel del Parlamento de Bruselas y relanzar iniciativas que abran camino a una reconstrucción cívica y solidaria de Europa de la mano de Hollande. Porque la idea y el crédito de Europa también han entrado en crisis.

- Por otro, el trabajo de reflexión y debate en la organización socialista y en la sociedad española para ir construyendo, con la participación de agentes y movimientos sociales, un nuevo proyecto alternativo desde la izquierda dirigido a lograr una salida más justa y solidaria de la crisis, con el saneamiento de la administración y un nuevo orden en la economía con medidas de dimensión europea dirigidas a promover el crecimiento y la creación de empleo.

Como oposición y más aún con la que está cayendo, en este jueves negro por Bankia y la prima de riesgo, no podemos jugar sistemáticamente al desgaste del PP, porque los millones de parados de esta crisis no han perdido la memoria de nuestra presencia y papel en el gobierno hasta hace pocos meses y se merecen que actuemos con el mayor rigor y responsabilidad en las propuestas. Por cierto, lo sucedido en Grecia con el castigo a los Partidos mayoritarios de gobierno debe llevarnos a la reflexión.

Tampoco habría que caer en la trampa de creer que la teoría del péndulo de poder nos garantiza la próxima vuelta al gobierno por el simple juego de la alternancia. Incluso sin haber hecho los deberes con el conjunto de los Partidos Socialistas de Europa para intentar regular los mercados y sin poner sobre la mesa soluciones concretas para el control del saneamiento de la Banca, activar el sector paralizado de la vivienda, acabar con los desahucios salvajes, atacar el paro del 52% de los jóvenes o abordar la reforma fiscal y la reforma electoral pendientes. Rubalcaba y su equipo tienen una tarea apasionante por delante que sería reconocida.

En los dos anteriores escenarios, se entendería que en la labor de oposición del PSOE prima la ansiedad de volver al gobierno. Esas actitudes y las estrategias que les pudieran acompañar no nos permitirían ganar en credibilidad, ni superar la desconfianza, indignación y descrédito que la política y los políticos (me incluyo) despiertan en la ciudadanía. Necesitamos estar muy atentos a los acontecimientos para recuperar nuestra identidad en parte perdida.

En los próximos meses vamos a pasar por una doble prueba del algodón para dejar constancia de hasta donde puede llegar nuestra voluntad de "cambio de actitud" en la idea de profundizar el sistema democrático. Porque tendremos que debatir y tramitar la Ley de Financiación de los Partidos y la Ley de la Transparencia. Ahí es nada, dos leyes de contenido complejo y polémico con las que deberíamos superar actitudes y dinámicas erróneas y opacidades injustificables con el objetivo de mejorar, de manera sustancial, la calidad de la democracia en España. Y no podemos defraudar aprobando dos leyes que nazcan contaminadas.

Pero para avanzar en la buena dirección, cabría preguntarse: ¿Hemos sacado conclusiones sinceras de los resultados electorales obtenidos a lo largo de la crisis? ¿Somos conscientes de cómo se nos ve en la calle por una ciudadanía angustiada por la crisis y el paro, de lo cual es reflejo las recientes encuestas de intención de voto de El País y el CIS, en las que el PP pierde apoyo por desgaste pero también refleja que se mantiene la desconfianza hacia la oposición Socialista? Yo pienso que si.

En todo caso, apunto que el distanciamiento entre los políticos y la ciudadanía es anterior a la aparición de la crisis y se justifica por los casos de corrupción, los comportamientos irresponsables que debemos aflorar, la falta de diálogo y transparencia con los electores y la carencia de ideas para impulsar una democracia más participativa.

Así veo las cosas; con gran preocupación y algunas dudas. Pero constato que un claro posicionamiento del PSOE en la izquierda exige profundizar en la vía de la regeneración política y en la oferta de soluciones alternativas para devolver la confianza perdida a la sociedad española.

Nuestra apuesta se llama : honestidad, transparencia y espíritu de transformación de esta sociedad, los mismos objetivos que le dan sentido al Partido Socialista de Pablo Iglesias tras 133 años de vida. Ahora bien, no podemos cometer más errores ante la avalancha de indignación y la magnitud de la tragedia del paro que convierten a este País en una olla a presión, cada día más al limite.

 

Odón Elorza  /  Diputado Socialista por Gipuzkoa

Publicado en El Diario Vasco de San Sebastián, el 17 de mayo de 2012.

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Proposición en relación con la defensa de un PARLAMENTO ABIERTO A LA PARTICIPACIÓN SOCIAL.

                                                    A LA MESA DEL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS.

EL GRUPO PARLAMENTARIO SOCIALISTA, a instancia del diputado ODÓN ELORZA y en base al art. 180 del Reglamento de la Cámara, presenta la siguiente PROPOSICIÓN NO DE LEY en relación con "la consecución de un PARLAMENTO ABIERTO A LA PARTICIPACIÓN SOCIAL", para su debate en el Pleno.

En Madrid, Congreso de los Diputados a 15 de marzo de 2014.

                                                                        EXPOSICIÓN DE MOTIVOS:

El Congreso de los Diputados ha iniciado, con un año de retraso, las reuniones de la Ponencia encargada de la reforma de su Reglamento. Y lo hace en medio de una grave situación de desafección ciudadana hacia las instituciones y los políticos y en un periodo de gran pérdida de prestigio del Parlamento.

Desde hace ya tiempo, muchos indicadores como el barómetro del CIS y opiniones de organizaciones y movimientos que trabajan por la regeneración democrática coinciden en destacar la pérdida de confianza ciudadana en las instituciones representativas y la baja calidad de nuestra democracia. Los expertos hablan de "desafección política para subrayar el creciente alejamiento entre el Parlamento y la calle, entre los representantes y los representados; entre los políticos y la ciudadanía; entre la sociedad civil y los partidos".

De este modo, a la crisis económico-financiera que sufre el país de manera dramática se suma la decadencia de un modelo institucional que ha convivido con la corrupción, cuestiones ambas a las que todavía no hemos dado respuesta. Hay que reconocer que la democracia no es un modelo acabado sino que debemos redefinir los objetivos y el funcionamiento de la democracia del siglo XXI para dar respuestas a las insuficiencias y vicios acumulados y escapar de la tutela de instituciones supranacionales no democráticas y de poderes especulativos que atacan el interés general y la soberanía popular.

En este problemático escenario, nos encontramos con malas prácticas en el Congreso que provocan rechazo social cuando se impide la creación de Comisiones de Investigación sobre casos de corrupción o la celebración de Plenos y Comisiones en los "meses vacacionales" de enero y julio con el objetivo de dar salida a tantas iniciativas parlamentarias, preguntas a Ministr@s y solicitudes de comparecencias atascadas y no atendidas.

Además, la actual mayoría absoluta, ha llegado a maltratar y distorsionar en su tramitación la Iniciativa Legislativa Popular presentada contra los desahucios y en favor de la dación en pago, ha incumplido el Reglamento para poder tramitar con urgencia inusitada proyectos de ley o impedido sesiones de control sobre el Gobierno y su Presidente.

Todo contribuye a un mayor desprestigio del Congreso y de los políticos, al traslado del eje de la acción política a la protesta ciudadana en la calle y a los tribunales, anulando el papel decisivo del Parlamento y las funciones de una política parlamentaria orientada, en lo posible, a la búsqueda de acuerdos con los diferentes que habría que recuperar. La respuesta ha de consistir en revisar y redefinir nuestro sistema democrático; lo que se debe traducir en la adaptación del modelo institucional a una nueva cultura política basada en la ética, la transparencia y en una adecuación de los partidos a las demandas de la sociedad.

Con esos objetivos urgentes debemos abordar la modificación del Reglamento del Congreso para garantizar un funcionamiento que permita el control efectivo sobre el Gobierno de turno, que obligue a una rendición de cuentas sistemática del ejecutivo y de otras instituciones ante la Cámara, así como de los propios parlamentarios ante los electores, y a un tratamiento ágil de las iniciativas parlamentarias que, en muchos casos, han de esperar más de un año hasta ser debatidas. Junto a lo anterior, el desafío diario de la información transparente y la participación social deben convertirse en dos ejes transversales en el funcionamiento del Parlamento. Pero vamos con mucho retraso.

Es tiempo de dar respuestas concretas a la desconfianza ciudadana por los errores que hemos cometido. Porque no saldremos de esta aguda crisis política sin más y mejor democracia.

Para ello, los Grupos Parlamentarios han de buscar amplios acuerdos de modo que la reforma del Reglamento sirva para establecer unas reglas de juego más democráticas en la Cámara, en sus órganos y en sus procedimientos para permitir resolver sus carencias. Un funcionamiento que dé más autonomía a los diputados y permita un Congreso más eficiente, transparente, participativo, ágil, intenso y tecnológico.

Está en juego dignificar la democracia representativa. Con ocasión del reciente "Debate sobre el Estado de la Nación", la Cámara aprobó una resolución relativa a la reforma del Reglamento, que señala:

"Considera necesario impulsar en el marco de la reforma del Reglamento del Congreso de los Diputados mayor inmediatez, proximidad y efectividad del control parlamentario, y contemplar la regulación de los denominados lobbies. Esta regulación debe dirigirse a canalizar el ejercicio de todas aquellas actividades que tienen como objeto influir en la formulación de políticas y en los procesos de toma de decisiones, garantizando la transparencia en el ejercicio del derecho que los representantes de la sociedad civil y las empresas tienen de acceder a las instituciones, así como la observancia del código de conducta que en su momento se apruebe".

Pero, sin duda, la resolución anterior se queda muy corta y no plantea una segunda asignatura democrática pendiente, como es la de poner fin a unos mecanismos formales de participación de la sociedad en la política que resultan escasos y con un diseño deficiente. Porque se ha acabado la pura delegación de voto para cuatro años en los representantes y se impone una relación que debe sustentarse en el compromiso contenido en un contrato ciudadano que exige al parlamentario rendir cuentas periódicamente a los electores y abrir nuevos espacios a la participación ciudadana.

No podemos olvidar esa reclamación constante de la sociedad española vinculada a la actual crisis política que constituye un segundo bloque de reformas pendientes en el Reglamento que es el objeto de esta PNL. Se trata de la denuncia sobre las insuficiencias que presenta la democracia representativa y de las limitaciones del Parlamento para ofrecer instrumentos efectivos de seguimiento, control y participación a ciudadanos y colectivos. La demanda es: más información y mejor tratada, más transparencia y cauces para empoderar a la ciudadanía haciéndola intervenir en las decisiones.

En resumen, una democracia con mayor participación ciudadana en los asuntos públicos, en cumplimiento del art. 23.1 de la Constitución, y en las decisiones de las instituciones a distintos niveles de la administración.

Por tanto, hemos de asumir el compromiso de acercar y abrir el Congreso a la ciudadanía. Es imprescindible la creación de nuevas herramientas, plataformas tecnológicas y cauces para el diálogo y la participación ciudadana, tanto en los procesos deliberativos como en los legislativos.

El reto es conseguir un auténtico Parlamento Abierto y para lograrlo se cuenta con experiencias y prácticas tanto internacionales como en Parlamentos Autonómicos, así como numerosos estudios y documentos de grupos presentes en las redes como Civio, NovaGob, Parlamento 2.0 , La Alianza para el Gobierno Abierto (OGP), etc..

Un Parlamento Abierto que comunique desde la transparencia y de manera objetiva y veraz a la ciudadanía la actividad de la institución y la de los parlamentarios, así como documentación, informes y acuerdos en formatos abiertos, tratados para que resulten comprensibles.

Un Parlamento Abierto que abra espacios de colaboración para integrar acciones de la ciudadanía, cauces horizontales y verticales de participación social que incluyan a las redes sociales -con todas sus potencialidades- para escuchar e implicar a la ciudadanía en los procesos legislativos del Congreso.

Por último, no podemos olvidar que un pacto entre los Grupos sobre la reforma reglamentaria ha de formar parte de un acuerdo sobre el proyecto global para la regeneración democrática que ha de perseguir la revitalización de la democracia en su doble vertiente representativa y participativa, para afianzarla como una democracia incluyente. Y esta Proposición quiere que se apruebe una regulación ambiciosa que haga posible la participación social, también en el procedimiento de elaboración legislativa, como una vía para reforzar la legitimidad del Parlamento.

Por todo ello, el Grupo Parlamentario Socialista presenta al Pleno la siguiente:

                                                                      PROPOSICIÓN NO DE LEY.

"El Congreso de los Diputados insta al Gobierno a:

1- Comprometerse a promover cuantas medidas y propuestas sean necesarias para dar respuesta a los déficit que presenta en España la democracia representativa y para recuperar la plena legitimidad del Parlamento, (configurando) CONTRIBUYENDO para ello A LOGRAR un "Parlamento Abierto" a la información transparente, a la colaboración ciudadana, al diálogo interactivo y a la participación de entidades, organizaciones sociales y ciudadanía por igual, sin discriminación, en las tareas de control, deliberación, desarrollo legislativo y toma de decisiones.

2- Presentar en el Congreso, en el plazo de 5 meses, un Plan Estratégico de actuaciones que se identifique con un proyecto innovador y planificado dirigido a las instituciones, sistema educativo, medios de comunicación, redes sociales, partidos políticos y organizaciones sociales para formar a la ciudadanía, funcionarios y Parlamentarios en "la cultura de la transparencia, participación y corresponsabilidad política". El objetivo central del Plan ha de ser que la ciudadanía tome conciencia de sus derechos y deberes, y que los funcionarios y parlamentarios asuman sus compromisos ėticos y de servicio en favor del interés general en una sociedad que demanda una democracia de más calidad en el marco de un proceso integral de regeneración del sistema político en España.

3- Proponer la reforma de la Ley Orgánica sobre la Iniciativa Legislativa Popular, un instrumento de participación directa en la elaboración de leyes, para facilitar su ejercicio periódico por la ciudadanía, mejorando el procedimiento de manera que incluya la reducción del número de firmas exigibles y su recogida por vía telemática, la opción de su retirada por los promotores, la defensa de la ILP por sus promotores en todo su recorrido por el Congreso así como el replanteamiento de las materias excluidas.

4- Promover e impulsar el perfeccionamiento del modelo parlamentario de nuestra democracia representativa ante la Mesa del Congreso, los Portavoces de los Grupos y la Ponencia que aborda el estudio de la reforma de su Reglamento, instándoles a ... UN MODELO QUE FAVOREZCA la participación social MEDIANTE LA INCORPORACIÓN al Reglamento de nuevas ideas y principios, mecanismos, instrumentos, cauces, programas y plataformas tecnológicas que permitan :

4-1. Reorientar la función de las Comparecencias públicas en Comisiones y Ponencias de agentes sociales, expertos y organizaciones interesadas o afectadas por el contenido de una iniciativa legislativa. Las Comparecencias habrán de celebrarse como un debate previo de las proposiciones y proyectos de ley con el objetivo de escucharles y de dar mayor peso a su influencia en la posterior toma de decisiones por el Parlamento y los parlamentarios. Se deberá establecer la posibilidad de que los colectivos también puedan solicitar comparecer así como regular en el Reglamento, por razones de transparencia, que sus aportaciones sean públicas y accesibles en la red.

4-2. Reformular el Derecho de Petición, convirtiendo la actual Comisión de Peticiones en una Comisión Permanente de Peticiones y Participación Ciudadana que tenga la facultad de llegar a convocar en "audiencia especial" a los autores de peticiones, preguntas o iniciativas de interés y apoyadas por un número de firmas ( sería la figura simbólica del diputado 351) para que defiendan en el Congreso su contenido.

La Comisión de Peticiones, en su caso, dará posterior traslado de las mismas a las otras Comisiones de la Cámara, pudiendo ser asumidas por los diputados como demandas ciudadanas para su tramitación. Las peticiones y preguntas se podrán formular por vía telemática, estableciendo la obligación de que se respondan en un plazo concreto, con la ayuda de una sencilla plataforma tecnológica, y que se hagan públicas con su contenido y tratamiento.

4-3. Crear Foros Deliberativos en el Parlamento entre ciudadanos, entidades y parlamentarios con el objetivo de promover la deliberación, la consulta y el debate social sobre una materia o demanda concreta para superar las actuales insuficiencias del sistema representativo y hacer posible un mayor control político y una rendición periódica de cuentas de los representantes. Requiere la puesta en marcha de una plataforma informática dentro del portal del Parlamento.

4-4. Proponer y realizar iniciativas parlamentarias incluyentes y participativas. Como ejercicio contemplado en un código de buenas prácticas parlamentarias, se deberá efectuar en la fase de preparación de las iniciativas parlamentarias un proceso de consulta o contraste a colectivos y organizaciones interesadas o afectadas por la cuestión, ofreciéndoles participar en la redacción del contenido de las mismas y manteniéndoles informados de su tramitación y resultado.

4-5. Potenciar el papel de las tecnologías y la web del Parlamento para que faciliten el acceso a la información, actúen como espacio de diálogo y canales de colaboración interna, entre instituciones y con la sociedad, y sirvan de cauce a la participación ciudadana para que sea una parte activa en la toma de decisiones. Lo anterior conlleva fomentar la presencia en internet y en las redes sociales de la institución y de los parlamentarios para interactuar con la ciudadanía. Un Parlamento abierto exige un compromiso de escucha y respuesta a las personas y una comunicación bidireccional, desarrollar las políticas de información transparentes y favorecer la deliberación y el debate; todo ello mediante el apoyo de guías de uso, cursos formativos a parlamentarios y funcionarios, así como nuevas herramientas digitales.

4-6. Garantizar la transparencia en la Información de la página web del Parlamento, proporcionando a la sociedad toda la información sobre las actividades, votaciones en Pleno y Comisiones, iniciativas de Grupos políticos para el control al Gobierno, actas, presupuesto, documentos, informes y tramitaciones que generan tanto el Parlamento como los Grupos Parlamentarios. Se trata de hacer realidad la reutilización de la información y facilitar su búsqueda a través de formatos abiertos, accesibles y en tiempo real para que la ciudadanía y las organizaciones puedan seguir y controlar la huella legislativa, aportándoles así capacidad de participación y colaboración. Pero es preciso actuar sabiendo que la web del Parlamento no puede estar dirigida a "ciudadanos expertos".

Por ello, junto a la labor de acumular y ordenar con una visión integral la información en la web, acompañada de vídeos, audios, infografías..., también se ha ofrecer un canal de selección de la información para que sea comprensible por el gran público, situándola en su contexto, editando resúmenes y utilizando un vocabulario cercano. Se propone, por otra parte, la adhesión formal a la llamada "Declaración internacional sobre la Transparencia Parlamentaria" de Roma 2012.

4-7. Colaborar con las organizaciones independientes de monitorización parlamentaria mediante acuerdos entre el Gobierno, Las Cortes y las OMP. Su finalidad, como actores puente e interlocutores de la sociedad civil, es la acercar la actividad del Parlamento a las redes, promover el debate sobre las políticas públicas, explorar caminos de colaboración entre la ciudadanía y la institución, vigilar las prácticas de gobierno y parlamentarias, adaptar los mensajes de la web oficial con lenguaje menos técnico, así como hacer más transparente y más accesible la información del Parlamento.

4-8. Apoyar la creación y el trabajo de los intergrupos parlamentarios sobre objetivos o temas concretos a los que se quiera dar visibilidad política mediante la producción de propuestas o iniciativas parlamentarias de base plural, con apertura a la presencia de representantes de entidades y organizaciones sociales, en base a una regulación básica y flexible de su funcionamiento, de modo que cualquier persona interesada pueda realizar aportaciones a los trabajos en curso,

4-9. Promover las Audiencias parlamentarias a modo de reuniones en Comisiones y Ponencias del Congreso, a celebrar entre entidades ciudadanas y parlamentarios para atender sus preocupaciones y demandas de manera que sirvan para influir en los representantes y en su agenda parlamentaria. Se realizará un informe final con un resumen de las aportaciones en cada Audiencia para favorecer que pudieran convertirse en una iniciativa parlamentaria a tramitar por algún Grupo de la Cámara.

4-10. La celebración institucionalizada y pública en el propio salón del Pleno de un "Debate Social sobre el estado de la nación", con intervenciones -para exponer su visión y peticiones al Congreso- de una pluralidad de entidades y organizaciones sociales, con anterioridad al Debate anual de politica general entre el Gobierno y los Grupos Parlamentarios.

4-11. Impulsar las Oficinas Parlamentarias de proximidad, tanto virtuales, disponiendo cada parlamentario de una plataforma web, como presenciales en el territorio de las circunscripciones para atender y dialogar con la ciudadanía y rendir cuentas a los electores. Por la vía de las NTICs se podrá proponer, preguntar y pedir cuentas, estando obligados los parlamentarios a responder en un plazo para hacer efectivo el principio de participación activa.

4-12. Ofrecer un plan de comunicación, de carácter divulgativo y pedagógico, para que puedan ser conocidos por el conjunto de la sociedad los canales de información, los cauces presenciales y las plataformas digitales que en materia de participación ofrece un Parlamento abierto. Porque la participación no se improvisa y porque existe el peligro de una cierta monopolización de los procesos, resulta obligado activar y extender la cultura de la participación sobre bases reales y comprometidas.

4-13. Encargar la realización de un Informe-Memoria anual a un organismo independiente no gubernamental que haga el seguimiento y vigile el correcto cumplimiento de un nuevo Reglamento del Congreso en favor de un Parlamento abierto a una democracia participativa y transparente. El informe deberá contemplar una valoración de su nivel de ejecución, problemas detectados y un capítulo de recomendaciones; todo ello deberá ser debatido en el Congreso y Senado.

5- Comprometerse a promover la participación de la sociedad civil y del Parlamento en la identificación de prácticas políticas eficaces y enfoques innovadores en la utilización de las nuevas tecnologías de la información y comunicación. Serán necesarios planes y programas que cuenten con respaldo presupuestario para lograr un buen aprovechamiento de las NTICs por la institución parlamentaria y los parlamentarios en el desempeño de sus cometidos.

Todo ello deberá traducirse en una información transparente y accesible para la ciudadanía ofrecida desde el Parlamento y desde todos los niveles de la administración pública, condición imprescindible para activar la democracia participativa presencial y digital y avanzar en el empoderamiento de los electores".

El Diputado, Odón Elorza

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La reforma del reglamento del Congreso lleva años de retraso.

El Congreso inicia mañana el debate en ponencia para intentar reformar su rígido y desfasado reglamento. Los Socialistas defenderemos innovaciones importantes porque necesitamos otro reglamento del Congreso para que los diputados de cualquier signo puedan ejercer un mayor control sobre el gobierno de turno y para crear, sin reservas, más cauces de participación ciudadana en los procesos legislativos hasta conseguir un auténtico Parlamento abierto.

Abierto porque comunique a la ciudadanía la actividad de la institución y de sus parlamentarios, así como documentación, informes y acuerdos en formatos abiertos, comprensibles y desde la total transparencia. Abierto porque abra espacios de colaboración y cauces participativos, que incluyan a las redes sociales, para escuchar a la ciudadanía mediante nuevos instrumentos de participación en los procedimientos y desarrollos legislativos parlamentarios.

Reforzar la iniciativa legislativa popular, potenciar el papel de las comparecencias y audiencias, reorientar el derecho de petición o crear foros deliberativos entre ciudadanos, entidades y parlamentarios son algunas cuestiones a analizar en este proceso. Vitalizar nuestra débil democracia exige la modificando de un reglamento del Congreso que impide el control efectivo del Gobierno, la rendición de cuentas y el tratamientos de iniciativas que en muchos casos han de esperar meses hasta ser debatidas.

Como ejemplo de la situación nos encontramos que el PP ha venido rechazando las peticiones de la oposición para convocar Plenos y Comisiones en los "meses vacacionales" de enero y julio con el objetivo de dar salida a tantas proposiciones de ley, preguntas a Ministerios y solicitudes de comparecencias incumplidas.

Asistimos al desprestigio de las instituciones, políticos y partidos y conscientes de la desconfianza ciudadana en los políticos, la reforma del reglamento ha de fijar las nuevas reglas de juego de la Cámara, de sus órganos e instrumentos para dignificar la democracia representativa.

Pero la reforma se ha ido retrasando erróneamente durante años que ha impedido un Parlamento más cercano a la calle, más abierto al control y a la participación ciudadana en las funciones del Parlamento. Pero, también, más ágil, atractivo, trabajador, tecnológico y transparente.

Nadie es tan culpable como el Gobierno Rajoy de la deslegitimación que afecta al Parlamento al rechazar todo tipo de propuestas para regenerar e innovar la democracia y las instituciones así como al impedir las comisiones de investigación sobre los casos de corrupción.

El aberrante uso que ha hecho el PP de su mayoría absoluta ha llevado a un funcionamiento tutelado de ambas Cámaras, dificultando el control democrático sobre el gobierno y la rendición de cuentas. Esa actitud del PP ha fomentado el trasladado del foco de oposición y protesta a la calle y a los tribunales, anulando el protagonismo y unas funciones decisivas de la política parlamentaria.

No se puede olvidar que esta reforma reglamentaria debería ser parte del proceso global de una regeneración democrática pendiente que busca revitalizar la democracia en su doble vertiente representativa y participativa, en favor de una democracia incluyente. Claro que es imprescindible un consenso entre los grupos políticos, por supuesto.

Pero no sería admisible un consenso a la baja que diera cobertura a cambios tímidos, sino para acordar una reforma sustancial del reglamento del Congreso que le devuelva plena legitimidad y su valor democrático como institución central de la vida política.

Por todo ello me esforzaré como diputado en trasladar, desde las redes, el debate y las posiciones del PSOE a la sociedad española, con un espíritu pedagógico e interactivo.

Odón Elorza  /  Diputado Socialista por Gipuzkoa

Publicado en infolibre.es el 12 de febrero de 2014.

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