La verdad del crimen contra Garcia Ripalda en 1975 y la impunidad del franquismo.

Esta historia real sucedió en San Sebastián el 31 de agosto de 1975, en las postrimerías de la dictadura franquista. En la calle Padre Larroca del barrio de Gros, el joven Jesús Garcia Ripalda, participante en las movilizaciones contra las últimas penas de muerte que había dictado aquel régimen sanguinario sobre miembros de ETA y FRAP para luego ejecutarlas, moría a la tarde por un disparo de un Policía Armada de paisano.

Se cumplen hoy 40 años de aquel crimen impune, como tantos otros. Y mi acceso de forma vergonzante a la documentación del sumario, reservada y guardada en el archivo militar de Ferrol e inaccesible incluso para un diputado, me permite conocer lo que allí pasó. Es un caso vergonzoso de impunidad, de mentiras repugnantes, de arbitrariedad hacia un joven que obtiene en la instrucción del sumario la consideración de terrorista para justificar, cuando menos, un homicidio que quedó sin aclarar y sin castigo.

Adelanto que ni el joven asesinado era un terrorista, ni hubo un juicio sobre los hechos, ni el autor del disparo fue realmente el sargento de la policía, Manuel Lestón, acusado por algunos testigos al ser reconocido, entre los tres "secretas" que intervinieron, por ejercer el pluriempleo como profesor de gimnasia en el Colegio Marianistas. Digamos toda la verdad. También en el caso de Lestón, sin entrar en consideraciones sobre su responsabilidad como mando en aquella operación.

Recojo la versión interesada de los policías de paisano que fueron a vigilar y fichar para luego detener a los participantes en aquella manifestación en favor de la libertad. Yo también participé en aquellas movilizaciones y sabía bien cómo actuaba la Policía de Franco. Pero nadie pudo desmentir la versión, nadie pudo testificar en contra, nadie defendió a G.Ripalda.

Fueron unas diligencias de ficción por parte de la justicia militar, con un juez militar de instrucción del Cuartel de Loyola y un Capitán General de la 6a Región, con sede en Burgos, convertido en tribunal inquisidor que resolvió, con fecha 20 de noviembre, el sobreseimiento y archivo de las diligencias contra aquel joven; precisamente el día que murió el dictador.

Copio del expediente: ".... los tres policías siguieron al grupo de 300 manifestantes por la calle Miracruz que portaban pancartas con propaganda subversiva, palos, lanzando propaganda, con el fin de fijarse en los cabecillas. Pero, al parecer, el policía José Fernandez Espejo fue reconocido por uno de ellos que resultó ser Jesús Garcia Ripalda, quien agredió a dicho policía soltando la pancarta y asiendo un barrote con las dos manos asestó un golpe al policía y acto seguido esgrimió una navaja con la que intentó continuar la agresión por lo que el policía sacó su pistola sin que eso amedrentara al agresor, quien soltando la navaja se enzarzó en una pelea cuerpo a cuerpo con ánimo de arrebatarle la pistola, siendo en esa lucha cuando se disparó la pistola ... causando la muerte de JGR" (!)

Esta es la increíble versión que recoge el auditor militar que mantiene alguna contradicción sobre el puñal con la exposición del juez instructor militar. Todo un cúmulo de mentiras para acabar con el sobreseimiento de "la presente causa, por fallecimiento de JGR con ocasión de los hechos que le serían imputables por presunto delito de terrorismo" y con el archivo de las diligencias. Toda una "joya literaria" firmada por un Capitán General, todo un ejemplo del funcionamiento de un sistema dictatorial que costó mucho desmontar en la transición a la democracia.

Un caso más de indefensión en el que no pudieron comparecer testigos, ni la familia - que sufrió intimidación y acaso policial- ni abogado, ni acusación. Porque no hubo juicio ya que el régimen amparaba la impunidad.

Quiero reivindicar la Memoria de Jesús García Ripalda como militante antifranquista por la democracia, la entereza y valentía de su familia y amigos de lucha, a la vez que denunciar que la Ley de Transparencia no ampare todavía el acceso público a estos documentos y el conocimiento de tantas atrocidades que desconoce la ciudadanía, joven y mayor. Y me comprometo a presentar una iniciativa en el Congreso para eliminar las barreras legales que impiden hacer públicos estos expedientes para conocer la verdad; por dignidad democrática y por recuperar la Memoria.

 

Odón Elorza  /  Diputado Socialista por Gipuzkoa

26 de agosto de 2015

Para El Diario Vasco.

Odón Elorza

Espacio de diálogo e interacción con el diputado socialista por Gipuzkoa.

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