Tribulaciones y manías de un diputado cinéfilo.

"Reconozco que al finalizar el Pleno he sucumbido al pecado y sustituido la sesión de cine por escupir estas líneas y para ver, todo a la vez, la segunda parte del Bayern-Barça. Mientras, saboreo con entusiasmo en la habitación un pepito de ternera, gran invento de la marca España"

Me temo que la crónica parlamentaria resulta aburrida para el gran público y mucho más en estos años de desprestigio de Las Cortes. Si algo interesa de estas informaciones son las intervenciones más polémicas, las imágenes más ridículas o de pura confrontación dialéctica en la Cámara y aquellas leyes que suscitan morbo. Normalmente, la mayoría de la ciudadanía se interesa por conocer si se ha aprobado una ley que le afecta directamente y cómo han votado los partidos. Hasta ahí llegamos.

Consciente de ello, no me resigno hoy a explicar en las redes lo que ha ocurrido en la tarde del martes en el Congreso de los Diputados, con tres asuntos que me parecen de especial interés por su significado. Ponen de manifiesto la cerrazón política del Gobierno Rajoy frente a propuestas socialistas que recogen estados generalizados de la opinión pública. El PP debiera aprender a rectificar en sus errores, algo de lo que los socialistas hacemos sobrada demostración en los últimos tiempos.

No negaré que escribo habitualmente como desahogo ante la sensación de impotencia que me provocan los argumentarlos cínicos y los resultados de las votaciones sobre asuntos relacionados con la corrupción, los derechos sociales, la política de empleo o el papel de los Ayuntamientos como institución básica para el ejercicio de una democracia participativa.

Con frecuencia, mi reacción al acabar un Pleno y para no dar más vueltas a las cosas es la de meterme casi directamente a una sesión nocturna de cine, excelente liturgia como refugio para mi espíritu y relax para el cabreo. Aunque no piensa lo mismo mi mujer, harta de que la mayoría de las buenas películas del video-club que lleva el fin de semana a casa las tenga ya vistas. La vía de escapada al cine me resulta más creativa y relajante que engancharme a la tv en la habitación del hotel con el partido de fútbol de turno o recalentarme la sesera viendo la repetición de los "momentos más gloriosos" del Pleno en el programa de Wyoming o escuchando a Angels Barceló.

Hoy tocaba oír las sandeces del Gobierno y del ponente del PP rechazando una Proposición en la que pedíamos reconsiderar la eliminación de las competencias en servicios sociales a los Ayuntamientos. Un castigo político recogido en la Ley de 2013 sobre racionalización y sostenibilidad de la Administración Local, bautizada con ese rimbombante título para justificar recortes e imponer supuestos ahorros a la institución municipal.

A la derecha antisocial le da igual que esos servicios y ayudas sociales básicas sean más reclamadas que nunca en unos momentos en los que esos cometidos son imprescindibles para hacer frente, desde los gobiernos locales, a las consecuencias de la crisis que se hacen patente en los barrios de cualquier población y a las demandas de varios millones de familias que viven en niveles de pobreza.

Los populares también se han lucido al votar en contra de otra iniciativa socialista que, ingenuamente, planteaba la ampliación del régimen de incompatibilidades de los diputados, el control de tanta mamandurria, la reprobación y cese de Trillo como Embajador en el Reino Unido y la censura a un personaje como Rus, Presidente -todavía- de la Diputación de Valencia y Alcalde de Xativa.

Pero no hay dos sin tres. Para colmo la mayoría absolutista del PP ha rechazado la Moción Socialista que reclamaba la modificación de una ley de 1870 sobre la concesión del indulto. ¡Ya era hora! Se pedía que no se pueda aplicar a los delitos de corrupción cometidos por una autoridad o cargo público y que se incorporen condiciones de control, motivación y garantías que impidan, en todo caso, indultos arbitrarios por parte del gobierno de turno.

Reconozco que al finalizar el Pleno he sucumbido al pecado y sustituido la sesión de cine por escupir estas líneas y para ver, todo a la vez, la segunda parte del Bayern-Barça. Mientras, saboreo con entusiasmo en la habitación un pepito de ternera, gran invento de la marca España.

Goooool .... Pero de la omnipresente Esperanza Aguirre que se ha colado en el partido. ¡Dios qué país!

 

 

Odón Elorza  /  Diputado Socialista por Gipuzkoa

Para publicoscopia.es / 12 de mayo de 2015

Odón Elorza

Espacio de diálogo e interacción con el diputado socialista por Gipuzkoa.

Copyright © 2014 - 2023 - Odón Elorza. Todos los derechos reservados.