La regeneración de los Ayuntamientos y su "vuelta" a la pasión del 79.
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"Los retos serán: gestionar las ciudades desde la cultura de pacto, capacidad para rebelarse frente a las consecuencias de la crisis y las desigualdades del sistema, y construir una democracia participativa"
Los nuevos Ayuntamientos que surgirán el 24 de mayo deberán redescubrir las pasiones que nos movieron en aquellas primeras elecciones municipales tras la dictadura, en 1979. Me refiero a la fuerza, las ansias e ilusiones para recuperar la libertad y la vitalidad de la democracia, la vocación de servicio público de los alcaldes y concejales y la capacidad de transformar las ciudades; ahora subrayaríamos los objetivos de una mayor cohesión social, además de aprender para rectificar los graves errores cometidos en la política urbanística de muchas ciudades y por la falta de transparencia.
Es la oportunidad de abordar la regeneración de la administración local, la corrección de vicios detectados en su funcionamiento, la falta de mecanismos reales de participación y la búsqueda de una mayor eficiencia en la gestión. Y también en los procedimientos de contratación y urbanísticos que han permitido casos de corrupción. No debe asustar plantearnos una refundación institucional de los Ayuntamientos que tenía que haberse iniciado con rotundidad, como mínimo, en 2011 pero que la abrumadora ocupación de las Alcaldías por el PP ha imposibilitado.
La derecha en las Alcaldías ha mantenido una actitud sumisa o pasiva ante las políticas de recortes y extrema austeridad del Gobierno Rajoy, ante la Ley de reforma local que merma sus competencias, los desahucios y las leyes retrógradas. Se han puesto de perfil escapando de sus responsabilidades por lo que es exigible que la ciudadanía les castigue democráticamente en las urnas.
Este fin de semana se ha celebrado la Conferencia Municipal del PSOE, sin polémicas y en una clima de trabajo sobre los programas. Mientras, los diferentes partidos van cerrando sus candidaturas a las Alcaldías y la encuesta de El País nos muestra que Podemos pierde fuerza tras el pinchazo de Andalucía y las cuatro fuerzas aparecen en un pañuelo ante las elecciones generales con un factor de volatilidad del voto y de incertidumbre política muy alto.
Cualquier error de estrategia, una falta de audacia en las iniciativas sobre la forma pactada de resolver la elección de la Presidencia de Andalucía y la Mesa del Parlamento, el acierto en la resolución de los imprescindibles pactos para garantizar la gobernabilidad de los Ayuntamientos y las concreciones de los respectivos programas para La Moncloa de modo que sean creíbles, serán claves decisivas para decantar muchos votos en las generales.
En este marco, es oportuno recordar que las consecuencias de la crisis sobre muchas familias van a permanecer durante años y que se necesita una estrategia coherente para hacerles frente desde las nuevas Alcaldías. La crisis económica ha incrementado la desigualdad en las ciudades, y es en sus plazas, barrios, escuelas, hospitales y en las propias "ventanillas municipales" de ayudas sociales donde se expresan esas consecuencias en términos de exclusión, desatención, inseguridad vital y pobreza.
El otro reto para los Ayuntamientos es el de construir con los movimientos cívicos una democracia de más calidad y, por tanto, más participativa y transparente, apostando por una gobernanza que incorpore a los movimientos sociales y agentes económicos y ciudadanos en procesos de consultas y en la toma de decisiones. De ello trataré en un próximo artículo con propuestas innovadoras.
Para los alcaldes y alcaldesas que se proclaman de izquierdas o progresistas es obligado adoptar una actitud de rebeldía institucional para combatir, desde los gobiernos locales, los impactos de la crisis en millones de personas que habitan en pueblos y ciudades y, a la vez, avanzar en la dirección de una renovada democracia participativa que elimine las causas de corrupción.
La desafección ciudadana provocada por los errores de políticos, partidos e instituciones exige concebir la función política con otra sensibilidad frente a los años de moral distraída, gasto fácil y descontrolado. Se precisa otra forma de hacer política local que apueste por la cultura de pacto para garantizar la gobernabilidad y ayudar a madurar la democracia, primando un modelo de ciudad más solidaria y más activa a la hora de impulsar actividades económicas que favorezcan la creación de empleo.
Quien no tenga clara esta visión del papel de los Ayuntamientos para abordar el nuevo ciclo de la política en España, que exige priorizar el combate contra las desigualdades y la regeneración democrática del sistema institucional, fracasará en las elecciones por mucho que ofrezca un programa lleno de promesas y de compromisos que sonarán a hueco.
Y si bien es cierto que el 24 de mayo, tras el final del bipartidismo, muchos votarán "marcas", otros lo harán por personas honestas, coherentes con las convicciones que les llevan a presentar su candidatura y capacitadas con vocación de defensa del interés general.
Odón Elorza / Diputado Socialista por Gipuzkoa
Para publicoscopia.es / 12 de abril de 2015