LA ESPAÑA DEL PP NO ES UN PAÍS DE CINE

En vísperas de la gran cita anual del Festival Internacional de Cine de San Sebastián, el pasado martes celebramos en el Pleno del Congreso un debate sobre la situación de incertidumbre financiera que vive el Cine español. Por supuesto que el Ministro de Cultura no se dignó asistir. En mi caso, confieso que para ir más ambientado me fui la noche anterior a ver la última gran producción del cine español: "El Niño", otra película comercial de éxito en taquilla.

En el centro de mi intervención estuvo la acusación al Gobierno y al Ministro de Cultura, en particular, de provocar un ERE en la industria cinematográfica como consecuencia de la no adopción de las medidas legislativas prometidas y de la drástica reducción de ayudas al sector que aceleran el paro de guionistas, actores y técnicos, el cierre de más productoras y agravan la crisis estructural y de consumo que atraviesa la industria cinematográfica española.

Esta situación provoca incertidumbre desde hace años en el sector del cine y audiovisual español, multiplica sus problemas y dificulta superar los retos de calidad y competitividad. Con el agravante de la negativa de los actuales responsables del Ministerio para comparecer en la Comisión de Cultura del Congreso, ignorando, entre otras, las peticiones que en nombre del Grupo Parlamentario Socialista vengo realizando desde el pasado año. Lo cierto es que Wert ni permite el control democrático sobre su gestión ni se atreve a dar la cara.

Por esas razones, en la noche del martes en el "gran teatro" del Congreso, defendí con pasión, tras consultar con la FAPAE, el Spain Film Comission y especialistas en la materia, un conjunto de propuestas para impulsar el cine español. Todas fueron, de nuevo, rechazadas por la mayoría absoluta del PP. Y aproveché para felicitar a guionistas, productores, directores, actores, distribuidores, exibidores y gentes del cine que resisten a pesar de la desidia y el desprecio manifiestos de un Ministerio de Cultura que no apoya a la industria cinematográfica, y consiguen que el cine español sobreviva gracias a su creatividad, su audacia y su arriesgada inversión.

De entrada, reiteré la solicitud -en nombre del PSOE- de la comparecencia, ante la Comisión de Cultura, de los diferentes representantes del sector que han formado parte de una Comisión Mixta que trabaja desde 2012 junto con los Ministerios concernidos. Es necesario que expongan en el Congreso sus puntos de vista sobre la situación que atraviesa este sector industrial. A esto me refiero, también, cuando reclamo abrir el Parlamento a la sociedad y crear cauces participativos para entidades y colectivos puedan hablar en el Congreso con regularidad.

Después, debería comparecer el Ministro de Cultura con el objetivo de explicar los incumplimientos de su Departamento en relación con la industria española del Cine y Audiovisual, además de aclararnos si piensa aplicar, algún día, los acuerdos sobre un nuevo modelo de financiación alcanzados en las reuniones celebradas por dicha Comisión Mixta.

También reclamé al Gobierno que complemente los 30 millones aprobados por el pasado Consejo de Ministros en concepto de ayudas a la amortización de películas estrenadas en 2012 con otro crédito complementario de 10 millones de euros a pagar dentro del ejercicio 2014. El objetivo es evitar el prorrateo en el reparto y cumplir con el pago de la cuantía real de una deuda del Estado.Así mismo, insistí en que el Gobierno contemple en el proyecto de Presupuestos para 2015 una partida destinada al conjunto de las ayudas que concede el ICAA al Cine que duplique la consignada en 2014 por su notable insuficiencia.Recuerdo que esta cantidad fue de 113 millones de euros en 2011 y ha pasado a 50,8 en 2014.

Por otra parte, he reiterado la petición de aplicar un IVA reducido del 10% a los servicios culturales y he pedido que se aborden las modificaciones legislativas necesarias para establecer incentivos fiscales más eficaces para el desarrollo de la industria cinematográfica, en línea con las medidas existentes en otros países de la Unión Europea. En concreto, la deducción del 40 por ciento a las inversiones en producciones españolas de largometrajes y de series audiovisuales, así como una bonificación fiscal del 35 por ciento de los gastos realizados en territorio español a los productores que se encarguen de la ejecución de una producción extranjera. Por último, he solicitado al Ministro Wert que envíe de manera inmediata al Congreso su Proyecto de Ley de Mecenazgo Cultural para dar cumplimiento al compromiso anunciado en 2012.

No tengo duda de que el Cine español sobrevive por encima de la desidia de un Ministerio de Cultura tutelado por el Ministro de Hacienda, por el inefable Sr. Montoro. Nuestro Cine sobrevive más allá de la incapacidad manifiesta de unos "irresponsables en la gestión de la cultura" que mantienen en el interior del Ministerio grandes desencuentros, hasta el punto de que el pasado julio se vio obligada a dimitir la Directora General del instituto del cine (ICAA) por vergüenza. El caos era ya vergonzoso.

Por eso, ante la situación insostenible que vive esta industria, es acertada la iniciativa de repensar el cine español y debatir las formas de producción, la adaptación a la renovación tecnológica, la lucha contra la piratería y una mayor unidad del sector, reuniendo a todos en un histórico Congreso del Cine Español que se anunciará en San Sebastián al final de su Festival por Gutiérrez Aragón y la Academia del Cine y que se celebrará en 2015. La rebelión y el fortalecimiento del mundo del Cine reinician su marcha.

21 de septiembre de 2014. Se publicó en Publicoscopia.

Odón Elorza / Diputado Socialista por Gipuzkoa

Odón Elorza

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