LA COMUNICACIÓN DE PEDRO SÁNCHEZ Y EL MENSAJE DE ESPERANZA

"España camisa blanca de mi esperanza

de fuera a adentro, dulce o amarga

de olor a incienso, de cal y caña.

Quién puso el desasosiego en nuestras entrañas

nos hizo libres pero sin alas

nos dejos el hambre y se llevó el pan".

"España camisa blanca de mi esperanza" dice el poema de Bas de Otero, poeta anti franquista y vasco (1916-1979). Y precisamente esta podría ser la mejor manera de referirme a Pedro Sánchez como depositario del apoyo democrático de las bases del Partido Socialista, la última baza a pesar de una demoscopia desfavorable que no respeta ni los 100 días de gracia.

No lo tiene fácil el nuevo líder socialista, según dicen algunos artículos demoledores que he leído esta semana sobre el PSOE y sus posibilidades de recuperación. Son muy fáciles de escribir este tipo de diagnósticos a favor de corriente. Lo difícil resulta abrir caminos a la esperanza, reconociendo en el PSOE aciertos y errores y dibujando estrategias que permitan avanzar en un proceso de recuperación de la ilusión y la credibilidad ciudadana. Y ante ese reto, apunto ocho ideas fuerza a desarrollar por la vía de la comunicación con la sociedad.

Pedro Sánchez practica una comunicación diferente, abierta, sin complejos, consciente de su capacidad mediática y de que las respuestas a los recortes sociales, a las políticas de involución del Gobierno y al ruido ambiental han de ser rápidas y directas hacia los distintos públicos. Quiere recuperar los tres años perdidos y aprovecha los medios y las redes para trasladar mensajes que marquen surco, día a día, en favor de la regeneración democrática del sistema institucional.

La comunicación ha de ir un paso más allá para recuperar el valor de la palabra: ha de incorporar una componente de contenidos pedagógicos, huyendo de lo previsible y de las consignas y fijando compromisos creíbles (1). Porque la comunicación de ideas fuerza, en medio de esta crisis múltiple, ayudará a generar confianza entre una ciudadanía que espera que el PSOE no sólo reconozca errores, que lo viene haciendo aún con retraso, sino que aborde algunas rectificaciones sustanciales. Cuestión de vida o muerte.

En particular, habría que empezar revisando la reforma exprés del artículo 135 de la Constitución (2) que hizo Zapatero en septiembre de 2011, bajo la presión de Merkel y los mercados especulativos y de acuerdo con el PP. Aquello provocó el divorcio entre una parte del electorado y el PSOE. No pedir a Bruselas la flexibilización de las reglas europeas de estabilidad presupuestaria y mantener la "prioridad absoluta para el pago de la deuda.." en el texto del artículo 135, supone quitar toda credibilidad al compromiso de reconstruir el Estado del bienestar.

Han transcurrido tres años, tiempo suficiente para sacar conclusiones de aquella reforma que incorporó a la Constitución los objetivos del equilibrio presupuestario, el control del déficit y el de la deuda de las administraciones. Reforma luego gestionada desde la más pura doctrina neoliberal por Rajoy que ha provocado un aumento de las desigualdades, la eliminación de derechos básicos a la ciudadanía con la excusa de la austeridad mientras ofrecía una amnistía fiscal a sus amigos, la precariedad en el empleo tras su desgraciada reforma laboral y el frenazo al crecimiento económico. Semejante destrucción del Estado de bienestar, en medio de escándalos de corrupción, es merecedora de la presentación de una Moción de Censura a Rajoy (3).

En la revision del 135 trabajo como diputado desde hace meses para que se concreté un compromiso de rectificación por medio de una nueva reforma puntual de la Constitución o mediante su inclusión en el listado de objetivos preferentes de una Reforma de la Constitución (4) urgente que el PSOE quiere concretar y llevar a la calle en un proceso participativo de contraste abierto a la sociedad y en el marco de la Convención que ha anunciado Pedro Sánchez.

Teniendo presente el escándalo de los EREs y de los cursos de formación, quiero insistir en la puesta en valor de la función de la Comisíón del PSOE de ética y garantías democráticas (5) en tareas de control preventivo sobre el comportamiento ético y legal de los socialistas, en desarrollar investigaciones internas sin esperar a la acción judicial y en apuntar con rigor decisiones a tomar por la dirección de Ferraz para casos claros de corrrupción o en casos de posible responsabilidad política por una mala gestión de gobierno.

Para que el PSC vuelva a ser un referente, se echa en falta una propuesta más ambiciosa para Cataluña que la reforma federal de la Constitución (6). Se queda corta la resolución del PSOE en Granada. Habría que incorporar, en línea con lo que acaba de formular Miquel Iceta en su artículo de esta semana en El País, un nuevo modelo de financiación, el reconocimiento del carácter plurinacional de España y de los hechos diferenciales de Catalunya, así como una delimitación clara de las competencias en cultura, educación y lengua en favor de la Generalitat.

Cualquier respuesta que aspire a superar la situación de bloqueo, en buena medida por la irresponsabilidad y el juego sucio electoral de Rajoy y el PP, pasa por pactar una nueva relación entre Cataluña y el resto de España. Pero también requiere una consulta clara, legal y negociada entre las partes que permita conocer la opinión de la ciudadanía. ¿Acaso no entendería el conjunto de los españoles que la asimetría federal está justificada y que el mismo café para todos es persistir en el error? No hemos hecho la pedagogía precisa.

El panorama político español está experimentando una mutación que refleja la desafección de la ciudadanía hacia las fuerzas tradicionales, una dura realidad para los socialistas que se irá asentando en los próximos procesos electorales. Ello obliga a incorporar el pacto a la cultura política de los socialistas (7) como consecuencias del nuevo espectro de fuerzas progresistas y regeneracionistas con las que habrá que buscar acuerdos para la gobernabilidad de las instituciones tras las elecciones locales y autonómicas.

No podemos en el PSOE caer en la trampa ni desviarnos del objetivo al olvidar que nuestro enemigo es la derecha neoliberal y que debemos concentrar los tiempos de crítica y de oposición en el Gobierno del PP. Es la mejor forma de romper con la identificación popular del bipartidismo.

Una consideración final. El Secretario General de los socialistas, desde un liderazgo compartido, va a tener que reiterar su apuesta por refundar, con pasión democrática, las instituciones que están desprestigiadas: políticas, judiciales y los organismos que han de controlar y garantizar la división de poderes (y 8). Esto obliga a defender, hasta sus últimas consecuencias, la apertura del Parlamento a la sociedad, reformando a fondo el reglamento del Congreso para incorporar en los procesos legislativos los cauces de una democracia más participativa.

Odón Elorza / Diputado Socialista por Gipuzkoa

San Sebastián, 28 de septiembre de 2014

* Publicado en Publicoscopia.es

Odón Elorza

Espacio de diálogo e interacción con el diputado socialista por Gipuzkoa.

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