NECESITAMOS UN NUEVO MODELO DE PARLAMENTO

"El PP TIENE MIEDO A UNA CATARSIS SOBRE LA CORRUPCIÓN EN EL PARLAMENTO"

El Partido Popular, de nuevo, se niega a que el Congreso ejerza el papel de controlar al Gobierno y debata la situación de corrupción. No considera necesario -en un gesto paternalista falso que desprecia la democracia- que Rajoy dé explicaciones de por qué su gobierno y partido amparan a corruptos y ocultan la financiación ilegal. Nos impiden una catarsis, además, en la que cada uno de los partidos que tiene políticos imputados y condenados por corrupción explique a la ciudadanía qué ha pasado y con qué medidas, de qué manera y cuándo van a actuar para acabar con este cáncer que amenaza con hacer pedazos el sistema institucional.

Nos encontramos con una acumulación de malas prácticas que provocan rechazo social hacia el Parlamento cuando se impide la creación de comisiones de investigación sobre casos de corrupción o fraude; cuando se niega la celebración de plenos y comisiones en los "meses vacacionales"; también porque no se abren en el Parlamento suficientes cauces de participación y de consulta deliberativa en el desarrollo de las tareas legislativas, como sucedió con la burla del PP a la tramitación de la Iniciativa Legislativa Popular sobre los desahucios, lo que nos ha de llevar a reformar la ley de ILP para favorecer y facilitar su uso; o al incumplir el reglamento para poder tramitar con urgencia inusitada decretos-ley.

La crisis económico-financiera que sufre España de manera dramática ha servido para amplificar las carencias y el desprestigio del sistema institucional. Un deterioro que viene de atrás y que ha llegado al límite con el injusto reparto de sacrificios, la mayor desigualdad y las exclusiones sociales, lo que ha provocado la deslegitimación del bipartidismo por su mala gestión de la crisis y por no haber sabido prevenir y combatir los casos de corrupción.

Todo ha contribuido al desprestigio del Parlamento y de los políticos, trasladándose el eje de la acción política a la calle con la protesta y mareas ciudadanas y a los tribunales por la presentación de infinidad de denuncias y recursos. De modo que la respuesta como diputados ha de consistir en revisar las pautas de comportamiento, que se debe traducir en la modificación del reglamento de funcionamiento del Congreso que permita un tratamiento ágil de las iniciativas, y en el desarrollo de una nueva cultura parlamentaria más democrática.

El reto es un Parlamento abierto, con diputados que comuniquemos a la ciudadanía , de modo transparente, la actividad de la institución y la nuestra propia. Un Parlamento que abra espacios de colaboración para integrar inquietudes de la sociedad, con cauces horizontales y verticales de participación que incluyan a las redes sociales -con todas sus potencialidades-, que escuche e implique a la ciudadanía en las decisiones del Congreso. Porque no hay contradicción entre la democracia representativa y su profundización como democracia participativa.

Defender un nuevo modelo parlamentario nos obliga a adecuar nuestros comportamientos a los requerimientos de la ciudadanía para convertirnos en diputados de proximidad, teniendo bien presente la necesidad de contribuir a fortalecer la calidad de la democracia, acercar la institución a la calle, empoderar a la sociedad civil e impulsar la corresponsabilidad política en la gobernanza del país.

Para ello, hemos de promover las comparecencias en comisiones y ponencias de representantes de los agentes sociales, organizaciones y entidades ciudadanas interesadas, expertos y los directamente afectados para expresar su opinión en relación con una cuestión de trascendencia o sus aportaciones ante el contenido de una iniciativa legislativa. Las comparecencias han de celebrarse con carácter previo a la tramitación de las proposiciones y proyectos de ley con el objetivo de escuchar sus opiniones y tenerlas en cuenta de cara a la toma de decisiones por el Parlamento.

Debemos favorecer, como buena práctica parlamentaria, la presentación de iniciativas parlamentarias en base a procesos incluyentes; esto es, deliberativos y participativos con la implicación de entidades y colectivos con interés directo en la materia de que se trate. De esta manera, en la fase de preparación de las iniciativas se tiene que abrir un proceso de consulta y contraste con las organizaciones interesadas en el asunto, y siempre que sus posiciones no vayan contra el interés general es necesario ofrecerles participar en su enfoque, así como informarles del resultado final del debate en las Comisiones o en el Pleno de la Cámara.

Los diputados hemos de estar activos en las redes sociales para poder interactuar con la ciudadanía, siendo un canal de información de la actividad parlamentaria, de su agenda e iniciativas. Sería algo parecido a un Parlamento virtual en la red. De esta manera podremos facilitar a la ciudadanía el acceso a la información, propiciar un espacio virtual de diálogo, un canal bidireccional de escucha, respuesta y colaboración entre el Parlamento y la sociedad que sirva de cauce a la participación ciudadana en la toma de decisiones.

Necesitamos el apoyo de una innovadora página web del Congreso para realizar la información a la sociedad sobre las actividades, acuerdos y votaciones en Pleno y Comisiones, iniciativas de los grupos parlamentarios, sesiones de control al gobierno, actas, presupuesto, documentos, informes y actividades que generan tanto el Parlamento como los grupos políticos. Hay que posibilitar un acceso fácil, una búsqueda sencilla y la reutilización de la información colgada en la web del Congreso. Todo ello a través de formatos abiertos, accesibles y en tiempo real para que la ciudadanía y las organizaciones puedan seguir y controlar la huella legislativa, aportándoles así capacidad de participación y colaboración.

Los diputados socialistas hemos de promover la celebración de audiencias parlamentarias a modo de reuniones o encuentros temáticos en las propias salas de un Congreso abierto, entre diputados socialistas y organismos o entidades para atender sus preocupaciones, conocer sus opiniones y demandas, de manera que puedan ser tenidas en cuenta.

El nuevo modelo exige dinamizar el papel de las oficinas parlamentarias de proximidad en el territorio, sistematizando nuestra presencia personal en la circunscripción. Esto ha de venir acompañado de la creación y atención de oficinas virtuales en las redes que nos permitan dialogar con la ciudadanía, recibir preguntas y sugerencias, estando obligados los parlamentarios a responder en un plazo razonable para hacer efectivo el principio de comunicación activa. Sin olvidar la imprescindible rendición anual y transparente de la gestión de los diputados de manera atractiva y poniéndola al alcance de los electores en los medios de comunicación y en las redes sociales.

Una consideración final. Transformar el actual modelo parlamentario y la forma de ejercer la función de diputado exige disponer de más autonomía a la hora de poder registrar iniciativas parlamentarias y en el ejercicio de la libertad de voto por razones de conciencia debidamente razonadas.

Odón Elorza / Diputado Socialista por Gipuzkoa

Publicado por publicoscopia.com 2 de noviembre de 2014

Odón Elorza

Espacio de diálogo e interacción con el diputado socialista por Gipuzkoa.

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