Una narrativa de la democracia para frenar a los ultras.

La creciente desconfianza hacia la política y los partidos tradicionales de gobierno se contrapone al avance de los diferentes movimientos de extrema derecha y trumpistas. Este escenario reclama de los demócratas construir y poner en circulación una nueva narrativa que dé respuesta cierta al discurso populista y antisistema que atrae a los jóvenes y confunde a sectores populares de la ciudadanía.

El ideario trumpista se aprovecha de las crisis globales y de las transformaciones y transiciones necesarias que provocan miedo e incertidumbre, así como de la propia debilidad de una Democracia representativa que se ha vuelto inmovilista. De manera resumida, quiero destacar seis ejes que considero básicos para construir un nuevo relato democrático que ayude a frenar la marea ultraliberal.

1º. La actual Democracia no es eterna ni está garantizada su vigencia ante el acoso de la extrema derecha y los errores y vicios que arrastra el propio sistema y que han perjudicado la credibilidad de la democracia. Por tanto, si no la perfeccionamos sin más demora, la perderemos. Parece que nos olvidamos que mantenerla costó millones de vidas y sacrificios en el pasado siglo. Ahora, el asedio de sus enemigos es más sutil. No precisan de golpes de estado militar pero cuentan con otras armas; entre ellas la mentira como estrategia y la desinformación en las redes. También se acomodan con diferentes ropajes en las instituciones del sistema democrático. Se llaman Orbán, Bolsonaro, Wilders, Meloni, Milei, Trump, Le Pen, Abascal o Ayuso y son sus referentes.

2º. Con sus limitaciones, la Democracia representativa es la mejor fórmula de gobernanza que nos permite la convivencia en libertad, participar en la toma de decisiones, avanzar en derechos, igualdad y justicia social. De ahí la necesidad de repensar la Democracia, tanto para dar respuestas justas a las actuales crisis globales como para lograr una regeneración ética y épica que la haga fuerte. Solo con políticos capacitados que escuchen a la gente, honestos y autocríticos lograremos recuperar la confianza en la Democracia de personas enfadadas y desilusionadas.

3º. En la era de la revolución tecnológica, los graves problemas y desafíos (migraciones, cambio climático, pandemias, inflación, inseguridad y consecuencias de la IA) tienen una dimensión global y afectan a todo el planeta. Lo cual exige asumir, desde la política, la defensa del interés de la Humanidad. Con medidas de corresponsabilidad colectiva y solidaridad en favor del bien común, frente a la exaltación del individualismo y al patrioterismo, así como con una gobernanza más democrática en oposición al modelo autoritario y a la plutocracia.

4º. Por encima de cualquier nacionalismo de confrontación, los Estados y los organismos internacionales deben actuar en favor del interés general. Para hacerlo posible, los bienes públicos globales y las capacidades tecnológicas -en especial la inteligencia artificial- han de ponerse al servicio de las necesidades de las personas y no de los intereses económicos y políticos de una aristocracia digital o de hiperliderazgos que derivan en regímenes autoritarios.

5º. Los hechos ponen en evidencia la estrategia de quienes quieren retornar a la senda de un NEOFASCISMO por vía digital. La ciudadanía ha de ser consciente de que la extrema derecha y los líderes trumpistas están utilizando la desinformación en las redes sociales, la mentira y los bulos, así como los discursos negacionistas de la realidad y el discurso del odio para liquidar los principios de la Democracia e imponer su posverdad. Ya no se trata de una distopía. Entre ellos los hay que dibujan un gobierno de los algoritmos y de sistemas inteligentes automatizados, ofreciéndonos “decisiones tecnológicas más rápidas y eficientes”. Forma parte de un modelo de gestión deshumanizada y alternativo a la democracia de las personas.

6º. Antes de que destruyan la condición de ciudadanía, esta ha de participar en un gran movimiento cívico como “activistas y ciberactivistas por la democracia”. Se trata de que la ciudadanía contribuya, utilizando la comunicación digital, a desmontar las mentiras de quienes forman gobiernos de multimillonarios, se apoyan en el capitalismo tecnológico y solo buscan aumentar su poder y riqueza. Para ello, eliminan cualquier regulación legal, rebajan impuestos y jibarizan el Estado a costa de una reducción sustancial de las políticas sociales.

No aceptemos la parálisis ni la resignación. Nos jugamos la sostenibilidad y la paz del planeta porque su supervivencia depende del aire que respiramos. Y no serán ni los oligarcas del poder tecnológico ni los caudillos trumpistas, que priman el individualismo y la eliminación del papel redistribuidor del Estado, quienes contribuyan a limpiar el aire, humanizar la política y salvar nuestro planeta.

 

Odón Elorza. Licenciado en Derecho y ex Diputado del PSOE por Gipuzkoa.

San Sebastián, 15 de enero de 2025 / Publicado en Público .

Odón Elorza

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