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Socialdemocracia o Involución. Dos modelos antagónicos.

Pretenden una transición hacia el pasado - lo nunca visto- echando mano de su posverdad sobre lo que representó la dictadura franquista y quitando legitimidad a las razones indiscutibles de la Moción de Censura presentada contra la corrupción del PP. Además, Casado, Rivera y VOX añaden un discurso intoxicador y de odio que supone una regresión política que va contra la regeneración de las instituciones y la paz social.

Hay una estrategia pensada para que la gran coalición del Frente Nacional de las derechas, que inició su andadura con el asalto al Gobierno de Andalucía, se repita tras las elecciones municipales y autonómicas. Ellos le llaman Reconquista, yo le llamo involución.

No podemos ser ingenuos sobre lo que hay en juego ni ahorrar esfuerzos a la hora de cerrar el paso a las propuestas de involución. Significa una marcha atrás en el afianzamiento de los servicios públicos, de las politicas sociales y de las leyes en favor de la igualdad social y de género, un cuestionamiento de las libertades y el blanqueo del franquismo, la paralización del proceso de regeneración democrática, la rebaja de las funciones y la autonomía de los Ayuntamientos y la desnaturalización del sistema autonómico en base a una recentralización de competencias. En resumen, quieren que perdamos lo conseguido en 40 años de lucha para dotar de contenidos a un Estado Social y Democrático de Derecho. 

Sería una vuelta al pasado; aunque ellos estén “felices” de que España se reencuentre con Manolo Escobar, la exhibición de banderas y los sones guerreros del himno de la legión. Toda una carga de emociones vinculadas a un simbolismo rancio, frente a la idea de una España democrática, plural y moderna.

Por contra, el reto inacabado de la regeneración democrática requiere ensanchar la democracia desde los Ayuntamientos como instituciones más cercanas a la ciudadanía. Lo mismo que la progresiva superación de la crisis económico-financiera significa recuperar los niveles anteriores del Estado del Bienestar. Y esto solo será posible si las Alcaldías y los Gobiernos Locales que ganen las izquierdas en las elecciones de mayo, promueven una democracia de participación y deliberación de las decisiones con la ciudadanía y un mayor grado de cohesión social y de inclusión en los municipios.

Los Ayuntamientos siguen siendo el mejor espacio institucional para reconstruir la democracia desde la base ciudadana, con metodologías innovadoras y objetivos concretos dirigidos a fortalecer la vida democrática. Sin embargo, los Ayuntamientos han sido siempre maltratados por las derechas. En concreto, por el Gobierno de Rajoy y Montoro que redujo sus competencias por ley en 2013, lo mismo que atacó su financiación y autonomía al imponerles tutelas varias y reglas restrictivas del gasto, incluso para los municipios con resultados de superávit en su liquidación presupuestaria. 

Quienes tenemos convicciones progresistas debemos impedir esos propósitos, coincidentes con las tendencias nacional-populistas y de extrema derecha que recorren Europa. No fue casualidad que en la Transición el principal impulso a la democracia se diera desde los Ayuntamientos y que las experiencias de éxito en materia de democracia participativa siempre se desarrollaran en Ciudades gestionadas por las izquierdas. También en las Ciudades se produjo después el movimiento del 15M como una respuesta a los vicios acumulados del sistema político y a la desafección ciudadana por la gestión injusta y mal repartida de la crisis, lo mismo que surgieron las “mareas” de reclamación sectorial ante los recortes presupuestarios del PP que atacaban el Estado de Bienestar.

En mayo de 2019 comprobaremos el valor de las Ciudades. En un escenario aún dominado por la crispación y el ruido que alimentan las derechas, deberán ser Gobiernos Locales progresistas quienes defiendan unas Ciudades gestionadas para convivir con dignidad en un mundo global y en una sociedad líquida plagada de incertidumbres. Y lo harán desarrollando procesos de democracia participativa, medidas de transparencia real aprovechando las posibilidades de las nuevas tecnologías, estructuras de relación deliberativa con los agentes urbanos y consultas ciudadanas, así como iniciativas de audiencias públicas y foros ciudadanos para rendir cuentas sobre la gestión de gobierno. Nada de esto entra dentro de los planes de los involucionistas.

En definitiva, la respuesta de los socialistas en este escenario se traduce en un “Modelo político global” para aportar soluciones a las preocupaciones y necesidades ciudadanas, tanto en el ámbito local como en el autonómico y europeo.

Ese Modelo de sociedad de valores humanos que dé también respuestas democráticas y justas a los problemas compartidos de la globalización y a los nuevos desafíos del siglo XXI (Agenda 2030 y desarrollo sostenible, Cambio Climático, migraciones, populismos, revolución tecnológica y economía digitalizada, ...) lo está construyendo con sus decisiones el Presidente Pedro Sánchez y su Gobierno. Se llama SOCIALDEMOCRACIA, un modelo de sociedad renovado por el PSOE tras sus primarias y el Congreso Federal, frente a la INVOLUCIÓN en derechos y libertades con la que nos amenazan las derechas.

 

Odón Elorza / Diputado Socialista por Gipuzkoa

San Sebastián, 26 de enero de 2019.

Odón Elorza

Espacio de diálogo e interacción con el diputado socialista por Gipuzkoa.

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